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La reflexión de John Locke, filósofo inglés, sobre la infancia: «Se aprende más de las preguntas de un niño que de los discursos de un hombre»

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Grandes científicos como Neil deGrasse nos invitan a que jamás perdamos la curiosidad, y esto se apoya en la idea de filósofos reconocidos como John Locke. Para el británico, eso es una característica de la infancia que deberíamos mantener de adultos.

El filósofo inglés tiene una frase que resume esta idea de la infancia a la perfección: «Se aprende más de las preguntas de un niño que de los discursos de un hombre». Es decir, la niñez es un momento donde la inteligencia mira el mundo sin filtros.

Si nos planteamos la vida como lo hace John Locke, podemos ver al niño como alguien capaz de resolver dudas que el adulto simplemente ha dejado de plantearse. Lo incómodo es que nos obliga a escuchar más.

La razón de que el filósofo inglés John Locke diese tanta importancia a la infancia

Otros filósofos como Kant también dieron un gran valor a la educación, pero la idea de esta cita encaja a la perfección con el pensamiento de Locke. Para el filósofo inglés, la mente no nace llena de ideas innatas, sino que se va formando a través de la experiencia.

Si el conocimiento se construye con lo que vivimos, percibimos y reflexionamos, entonces las preguntas de un niño no son una molestia ni una simple ingenuidad. Por eso da tanto valor a la infancia.

Sus preguntas son una prueba de que la mente está trabajando. Cuando un niño pregunta, no sólo busca información, sino que está ordenando el mundo, probando relaciones, detectando contradicciones y abriendo caminos que un adulto puede haber cerrado por costumbre.

«Se aprende más de las preguntas de un niño que de los discursos de un hombre» visto desde la actualidad no es más que una invitación a que pensemos fuera de la caja (que dirían los ingleses).

Porque quizás un adulto es capaz de organizar su discurso de forma brillante, pero muchas veces sólo repite ideas que ya se han asentado sin plantearse ningún cambio real.

Cómo aplicar la frase del filósofo John Locke sobre la infancia en nuestra vida

En casa, en clase o incluso en el trabajo, muchas conversaciones mejorarían si escucháramos las preguntas de los niños antes de correr a dar una respuesta o directamente pasar de ellos.

Saber mucho no siempre significa comprender mejor. A veces, saber mucho sólo hace que uno responda demasiado rápido. Quizás los más pequeños te ayuden a ver las cosas con un enfoque que ni te habías planteado.

Lo primero que debes hacer para aplicarte la frase del filósofo John Locke es tener una actitud más abierta. Por ejemplo, preguntar por qué hacemos algo, por qué damos una norma por buena o por qué repetimos una idea puede ser más útil que defender un discurso larguísimo.

También ayuda a educar con más calma a los pequeños de la casa. Un niño que pregunta no está interrumpiendo siempre; muchas veces está mostrando por dónde va su curiosidad. Si el adulto escucha esa pregunta, puede entender qué necesita aprender de verdad.

Quién era John Locke, el filósofo inglés que influyó en el liberalismo

John Locke nació en Wrington, Somerset, en 1632 y murió en Essex en 1704. Fue un filósofo y médico inglés, y está considerado uno de los grandes representantes del empirismo británico.

Su obra más conocida en teoría del conocimiento es Ensayo sobre el entendimiento humano, publicada en 1690. En ella rechazó la idea de que nacemos con conocimientos innatos y defendió que las ideas proceden de la experiencia.

Esa experiencia tenía dos grandes vías: la sensación, ligada al mundo exterior, y la reflexión, vinculada a lo que ocurre en la propia conciencia. Por eso su pensamiento resulta tan importante para entender la educación y la infancia.

Locke también tuvo un papel decisivo en la filosofía política. En Dos tratados sobre el gobierno civil defendió que los seres humanos poseen derechos naturales que el poder debe proteger, especialmente la vida, la libertad y la propiedad.

Justamente sus reflexiones políticas son las que lo convirtieron en uno de los padres del liberalismo clásico y del constitucionalismo moderno.