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¿Qué es un nombre retrónimo y por qué hay muy pocos ejemplos en español? Los usamos a diario pero la RAE ni los reconoce

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En español tenemos incluso palabras que podemos decir pero no escribir, y que la Real Academia Española (RAE) ha explicado. Curiosamente otros fenómenos llamativos como los retrónimos todavía no son reconocidos por los académicos, pese a que cada vez son más frecuentes.

La RAE acepta otros conceptos como los enantiosemos, pero retrónimo no es un concepto oficial. No obstante, existe y básicamente es un nombre nuevo que necesita crearse para aclarar una realidad vieja que antes se entendía perfectamente. Suena complicado, pero con ejemplos es muy sencillo.

Por ejemplo, ocurre con teléfono fijo, cine mudo, disco compacto o hasta con la enseñanza presencial. Es decir, palabras que sirven como apellido para diferenciar conceptos, y que normalmente están ligadas a inventos y tecnología.

Qué es un retrónimo y por qué es necesario en español, aunque la RAE no lo reconozca

Un retrónimo surge cuando una palabra que antes era suficiente deja de serlo. El objeto antiguo sigue existiendo, pero aparece otro más moderno que obliga a distinguir entre los dos.

El ejemplo más fácil es teléfono fijo, ya que durante décadas nadie necesitaba decirlo así, porque el teléfono era, simplemente, el teléfono. Cuando el móvil se impuso, el aparato anterior tuvo que cargar con un adjetivo nuevo para no confundirse con el recién llegado.

Lo mismo ocurre con correo postal, que antes era correo a secas. La aparición del correo electrónico cambió el mapa y obligó a precisar que el correo tradicional era el físico, el que depende de cartas, sobres y reparto.

Es decir, los retrónimos no son palabras raras, pero tienen la extravagancia de actuar como fósiles lingüísticos. No miran al futuro, sino hacia atrás porque sirven para rescatar conceptos antiguos en un mundo que ha cambiado.

Ejemplos de retrónimos que utilizamos sin darnos cuenta en castellano

Mayoritariamente los retrónimos son palabras totalmente asentadas en el español y que todos los hablantes utilizan, aunque no conozcan el concepto lingüístico.

Pese a que teléfono fijo sea el ejemplo perfecto para entender los retrónimos, no es el único. También lo son reloj analógico, cámara con película, diario impreso, cine mudo, pantalla grande, correo postal, leche entera, cerveza con alcohol, película en blanco y negro, clase presencial o disco de vinilo.

Generalmente por razones tecnológicas (también sociales), la palabra original se queda corta porque aparece una versión alternativa. El reloj digital obliga a llamar analógico al reloj de agujas. La clase en línea convierte en presencial una clase que antes no necesitaba ese adjetivo.

De hecho, lo normal sería que la RAE acabase aceptando el concepto porque la tecnología está acelerando el fenómeno. Con cada nuevo invento es necesario renombrar algo que ya existía.

Por qué los retrónimos no son reconocidos por la RAE si cada vez son más frecuentes

El español tiene retrónimos, los usamos con naturalidad y cada vez son más frecuentes. El inconveniente es identificarlos como una categoría propia. Especialmente porque muchos son locuciones y no palabras aisladas.

De entrada, eso complica su aparición en los diccionarios, pero el concepto sí que podría defenderse desde un punto de vista académico. Principalmente porque el fenómeno existe en el uso, aunque todavía no tenga una etiqueta lexicográfica.

Quizás para ello es necesario que empiece a tratarse a los retrónimos con más frecuencia desde el punto de vista académico y mediático, ya que de momento es un término que ha tenido más recorrido en inglés.