Curiosidades
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La psicología sugiere que las personas que conservan los recuerdos de su infancia no actúan así por nostalgia, sólo lo hacen para regular sus cambios de ánimo

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Vivimos en una época donde las fotos se acumulan en nubes y los recuerdos se pierden en notificaciones y el ritmo estresante del día a día. Por ello, el hecho de guardar objetos o instantáneas de la infancia de los hijos tiene un significado mayor que una nostalgia. Pasados los años, la realidad es que esos recuerdos adquieren un valor especial por quedar vinculados a instantes relevantes de la vida familiar.

A veces incluso los objetos más diminutos acaban por despertar emociones y escenas que parecían haber quedado atrás. Ante esta situación, la psicología recuerda que recordar experiencias positivas ayuda a regular las emociones. Cuando un padre o madre guarda algo de su hijo, lo que hace es conservar fragmentos de una etapa clave que dio sentido a su identidad y que le ha permitido ser la persona que es hoy en día.

Esto tiene especial importancia en una sociedad donde muchas relaciones pasan por las pantallas y la productividad se valora más que la conexión emocional. Esto además frena los pensamientos negativos y el bucle de la ansiedad y ayuda a liberar dopamina (la hormona que mejora el humor de inmediato) a través de las nostalgias positivas.

Persona mayor regalando algo (Imagen creada con IA)

Mantenerlos con el tiempo

Los expertos señalan que, para mantenerlos y que perduren con el tiempo, recomiendan seleccionar lo esencial y almacenarlo en contenedores secos y etiquetados; rotar piezas para volver a reencontrarlas y acompañar la labor con historias contadas en voz alta. Todo esto ayuda de vez en cuando a conectar con tu «yo» infantil, recordando quién fuiste.

Conservar los recuerdos también genera una validación personal, viendo lo que superaste de niño, lo que ayuda a elevar la autoestima actual. Asimismo, actúan como un recordatorio físico de que fuiste amado, protegido y cuidado, asociando esos objetos con momentos felices de tu vida.