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Psicología

La psicología explica por qué las personas que agradecen por escrito el trabajo de los demás demuestran que saben valorar el esfuerzo ajeno

Agradecer un trabajo cuando está bien hecho parece algo sencillo y a la vez, evidente, pero lo cierto es que no siempre lo hacemos. De hecho, la mayoría de veces damos por hecho que la otra persona sabe que estamos satisfechos o nos limitamos a una valoración rápida, una estrella, un gesto o un «gracias» que se dice casi de manera automática. Sin embargo, cuando alguien decide detenerse unos segundos y escribir qué ha valorado concretamente del trabajo de otra persona, ese reconocimiento puede tener un efecto mayor del que imagina.

La psicología social lleva años estudiando qué pasa cuando expresamos gratitud o hacemos un cumplido. Varios estudios han encontrado que tendemos a infravalorar el efecto positivo que nuestras palabras tienen en quien las recibe y, al mismo tiempo, solemos exagerar la incomodidad que pueden provocar. Pero en realidad, algo tan cotidiano como escribir unas líneas después de una entrega, una compra o un servicio puede transmitir que no sólo hemos visto el resultado, sino también el esfuerzo que ha habido detrás.

Las personas que agradecen por escrito el trabajo de los demás demuestran que saben valorar el esfuerzo ajenoç

Imaginemos que vamos a un restaurante, o compramos una tienda y nos piden dejar una reseña. Lo más fácil es marcar las estrellas que consideremos y listo, pero se valorará mucho más si además dejamos un comentario. Y es que no es lo mismo marcar esas cinco estrellas por ejemplo, que explicar por qué se han dado. La puntuación indica satisfacción, pero una frase como «gracias por la atención recibida» o «el pedido llegó perfectamente cuidado» identifica una acción determinada.

Precisamente ahí aparece una diferencia importante. Para escribir un comentario concreto hay que haber prestado atención a cómo ha trabajado la otra persona. En el caso de un repartidor, por ejemplo, puede ser haberse fijado en que avisó de una incidencia, que comprobó correctamente la dirección, que trató el paquete con cuidado o que mantuvo un trato educado pese a las prisas. Ese reconocimiento escrito puede relacionarse con lo que en psicología se conoce como toma de perspectiva, es decir, con la capacidad de considerar la situación de otra persona y entender que detrás de una tarea aparentemente rutinaria también hay tiempo, esfuerzo y dificultades.

Eso no significa que cualquiera que escriba una reseña sea automáticamente más empático que quien no lo hace. Hay personas que expresan su agradecimiento verbalmente, dejan una propina o simplemente no utilizan los sistemas de valoración. Un gesto aislado no permite sacar conclusiones definitivas sobre la personalidad de nadie.

Solemos pensar que un cumplido importa menos de lo que realmente importa

Una investigación realizada por las psicólogas Erica Boothby y Vanessa Bohns analizó precisamente qué ocurre cuando una persona hace un cumplido a otra. Los resultados mostraron que quienes lo expresaban tendían a pensar que tendría menos efecto positivo del que finalmente declaraban quienes lo recibían.

También sucedía algo curioso. Antes de hacerlo, las personas imaginaban que el cumplido podía generar una cierta incomodidad. Después, sin embargo, los receptores se sentían generalmente mejor y menos incómodos de lo que quienes habían pronunciado aquellas palabras habían previsto.

Otro trabajo desarrollado por los investigadores en psicología Xuan Zhao y Nicholas Epley llegó a conclusiones similares después de nueve experimentos. Los participantes subestimaron de forma consistente cuánto agradarían sus cumplidos a los demás y sobreestimaron hasta qué punto podían resultar incómodos. Eso puede explicar por qué muchas personas se frenan antes de escribir unas palabras de agradecimiento. Piensan que no hace falta, que puede resultar exagerado o que la otra persona no le dará demasiada importancia. Sin embargo, los estudios apuntan precisamente en la dirección contraria.

El reconocimiento funciona mejor cuando es concreto

Un «todo perfecto» puede resultar agradable, pero no transmite exactamente lo mismo que explicar qué ha hecho bien la otra persona. Los comentarios específicos tienen la ventaja de señalar una acción y convertir el agradecimiento en algo más personal. En el caso de alguien que realiza una entrega, puede ser tan sencillo como agradecer que haya esperado unos minutos, que avisara antes de llegar o que resolviera una dificultad para encontrar el domicilio. No hace falta escribir un párrafo largo. Una frase breve puede ser suficiente cuando describe algo que realmente ocurrió.

La investigación sobre gratitud también ha encontrado que las personas tienden a infravalorar el efecto que tiene expresar de manera explícita su agradecimiento. En experimentos en los que los participantes escribieron cartas de gratitud, quienes las enviaban anticipaban menos felicidad y más incomodidad de la que finalmente declaraban quienes las recibían. Por eso, el valor del gesto no depende tanto de escribir mucho como de que el mensaje sea sincero y esté relacionado con una acción concreta.

Valorar el esfuerzo también implica respetar cómo se realiza el trabajo

Reconocer el trabajo de otra persona no consiste sólo en escribir una buena reseña. También implica facilitar su trabajo, dar correctamente la información necesaria y no exigir comportamientos que puedan ponerle en riesgo. La gratitud escrita puede acompañar esos gestos, aunque no garantiza más encargos ni mejores condiciones. Su valor está en hacer visible algo que muchas veces queda sin decir: que alguien se ha fijado en el esfuerzo realizado y ha decidido reconocerlo.