Curiosidades
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La preciosa reflexión de ‘El Principito’ sobre los adultos: «Todas las personas grandes han sido niños antes. Pero pocas lo recuerdan»

  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

El Principito, la célebre obra de Antoine de Saint-Exupéry, está repleta de reflexiones que, bajo una aparente sencillez, esconden profundas enseñanzas sobre la vida. Una de las más conocidas pone el foco en la relación entre la infancia y la edad adulta: «Todas las personas grandes han sido niños antes. Pero pocas lo recuerdan». Una frase que invita a preguntarnos qué perdemos cuando crecemos y dejamos atrás la capacidad de mirar el mundo con la curiosidad, la imaginación y la sensibilidad propias de un niño.

La frase nos invita a no olvidar lo que realmente es importante. Cuando crecemos, nos preocupamos de cosas sin importancia como el dinero o el poder cuando hay cosas más relevantes en nuestra vida y no les damos la importancia necesaria. Con el paso del tiempo, dejamos de ver el mundo con asombro y exigimos explicaciones complicadas para todo, perdiendo la magia de todo.

Cuando nos hacemos adultos, vivimos obsesionados con acumular dinero, títulos, poder y admiración vacía, la sensación de vivir. Perdemos la curiosidad ante las cifras y datos fríos y nos dejamos engañar por nuestros ojos. El valor real de las cosas se descubre con los sentimientos y el corazón.

Transformación a un adulto

Los adultos, con el paso del tiempo, se olvidan de percibir el mundo sin prejuicios ni miedos y su infancia queda sepultada bajo responsabilidades, normas sociales y miedos. Hacer eso consigue apagar la capacidad de las personas de poder sorprenderse con los pequeños detalles cotidianos, priorizando la seriedad.

Aun así, la frase también esconde cosas positivas. Al haber sido niño, tienes la capacidad de sanar al entender los miedos y ser más compasivo con uno mismo. Recordar tu infancia permite sintonizar al instante con el mundo de los niños, escuchándolos sin juzgar, y te puede generar un bienestar, que acabe con un regreso al disfrute de las cosas pequeñas.