Curiosidades
Costumbres españolas

No eres de Madrid si no sabes cuántos abuelos tuyos deberían haber nacido en la capital para que te llamen gato de pura raza

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

La historia de Madrid es más rica de lo que muchos piensan y gran parte está construida a partir de los inmigrantes de otras zonas de España. Quizás por la cantidad de personas que viven en la capital y nacieron en otros lugares, ser madrileño de pura raza siempre ha sido un símbolo de estatus.

A estos madrileños se les conoce como gatos y no basta simplemente con haber nacido en la ciudad. En las versiones más estrictas, hay que nacer en Madrid y que tus padres y todos tus abuelos hayan hecho lo mismo.

Obviamente no es nada oficial y sólo funciona como etiqueta cultural y afectiva. Pero si te paras a pensarlo, no hay tantas familias que lleven al menos tres generaciones completas naciendo en Madrid. ¿Tú a cuántos gatos conoces?

Cuáles son los requisitos para que los madrileños te consideren un gato

Hay refranes madrileños que usamos en toda España, pero este uso de la palabra gato es exclusiva de la capital. Según la tradición, para serlo hay que tener siete familiares nacidos en Madrid.

En concreto, tú mismo, tus padres y tus cuatro abuelos: tres generaciones. Si lo cumples, ya pueden darte el sobrenombre informal de gato, para destacar tu ascendencia madrileña.

Aun así, hay alguna versión de la expresión más flexible, donde basta con acreditar dos generaciones de madrileños o antepasados nacidos en la capital por una rama familiar.

Por qué cada vez quedan menos ‘gatos de pura raza madrileños’

Debido a cómo está cambiando España y Madrid, cada vez es más difícil encontrar gatos de pura raza. De hecho, la expresión ganó popularidad con el crecimiento urbano del siglo XX.

Era una forma de diferenciarse de las familias que vinieron del campo a trabajar a Madrid, especialmente de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Andalucía, Extremadura, Galicia y otras zonas de España.

Entre 1940 y 1970, la población de la ciudad pasó aproximadamente de 1,3 a 3,1 millones de habitantes. Ese aumento transformó barrios, levantó nuevos distritos y convirtió en madrileñas a generaciones cuyos abuelos todavía habían nacido fuera de la capital.

Por qué a los madrileños les llamamos gatos

La leyenda relaciona este sobrenombre con la conquista de Madrid en el siglo XI. La ciudad, conocida anteriormente como Mayrit, estaba protegida por una muralla levantada durante el periodo musulmán y difícil de superar mediante un ataque directo.

Según la leyenda, un soldado consiguió escalar el muro con tanta agilidad que quienes contemplaron la acción lo compararon con un gato. Algunas versiones aseguran que clavó una daga entre las piedras para impulsarse y que, después de alcanzar la parte superior, facilitó el avance de las tropas de Alfonso VI.

Primero gato se convirtió en el apodo del protagonista de la leyenda y de sus descendientes, después se extendió a todas las familias antiguas de Madrid. No obstante, esto sólo es una leyenda que no está respaldada por la historia.

Otra teoría es que nació de relacionar a los gatos con la costumbre madrileña de salir hasta altas horas de la noche. Quienes prolongaban la vida social cuando las calles quedaban oscuras se comportarían como auténticos animales nocturnos.