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Neil deGrasse Tyson, astrofísico (67 años): «Es curioso que dediquemos más tiempo a felicitar a quienes tienen éxito que a animar a quienes no lo han tenido»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

A los 67 años, Neil deGrasse Tyson acumula doctorados, premios de la NASA, medallas de instituciones internacionales, un asteroide con su nombre y una de las cuentas científicas más seguidas de la red social X. Su popularidad como divulgador no tiene parangón en el mundo anglosajón desde la muerte de Carl Sagan, a quien sucedió en la presentación del programa Cosmos.

Pero Tyson no reserva su reflexión solo para la astrofísica. En varias ocasiones ha dirigido su atención hacia algo más cercano: la forma en que la sociedad reconoce el esfuerzo, gestiona el fracaso y distribuye su energía entre quienes ya han llegado y quienes todavía no.

La frase que Neil deGrasse Tyson publicó en Twitter y catorce años después sigue circulando

La reflexión del título no surgió de un libro ni de una conferencia. Neil deGrasse Tyson la publicó en Twitter (ahora conocido como X) el 23 de enero de 2012 y en una sola frase (escrita originalmente en inglés): «Es curioso que dediquemos más tiempo a felicitar a quienes tienen éxito que a animar a quienes no lo han tenido».

Catorce años después, ese tuit circula con la misma frecuencia que el día en que se publicó. La reflexión apunta a un sesgo social muy concreto: la tendencia colectiva a centrar la atención en los resultados finales y en quienes los alcanzaron, mientras el proceso (y las personas que no llegaron a la meta o aún están en camino) recibe mucho menos reconocimiento.

Quién es Neil deGrasse Tyson: el astrofísico que democratizó el universo

Nacido el 5 de octubre de 1958 en Manhattan, Tyson creció en el Bronx y desarrolló desde niño una fascinación por el cielo nocturno que lo llevó hasta la cima de su disciplina.

Hoy dirige el Planetario Hayden del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York y es investigador asociado del departamento de astrofísica del mismo centro. Se doctoró en astrofísica por la Universidad de Columbia en 1991.

Su obra incluye Astrofísica para gente con prisas y Cartas de un astrofísico (Ediciones Paidós). En 2014 presentó Cosmos: Una odisea del espacio-tiempo, actualización de la histórica serie de Carl Sagan, emitida en más de 170 países.

A su vez, la NASA le concedió la Medalla al Servicio Público Distinguido en 2004, y la revista Time lo incluyó entre las 100 personas más influyentes del mundo en 2007.

Su crítica al sistema educativo: las notas no son la medida del talento

Y claramente, parece ser que la reflexión del tuit no es un mero pensamiento aislado. Tyson ha articulado durante décadas una crítica más amplia sobre cómo la educación entiende el mérito.

«El sistema educativo no ha comprendido la causa y el efecto de los logros en la vida. Sigue una cultura que equipara notas altas con éxito en la escuela, y éxito en la escuela con éxito en la vida», ha señalado en varias ocasiones.

Para Tyson, el punto de partida no es el resultado sino la actitud ante lo que aún no se sabe. «Deberíamos entrenar la curiosidad antes que enseñar el conocimiento, para que la gente siga aprendiendo el resto de su vida», ha afirmado.

Y añade que «cuanto más confundido hayas estado en tu vida, más abierta se vuelve tu mente a nuevas ideas». Esto es una reivindicación directa de la confusión y el tropiezo como parte necesaria del aprendizaje, no como señales de incapacidad.

Churchill, Edison y Rowling: voces ilustres que pensaron lo mismo

Para contrastar con la opinión de otros ilustres, Winston Churchill sostuvo que «el éxito es tambalearse de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo»: una definición que reencuadra el fracaso no como el opuesto del éxito, sino como parte inevitable del camino hacia él.

Thomas Alva Edison, inventor de la bombilla y el fonógrafo, ofreció la versión más citada del mismo principio: «No he fracasado. He encontrado diez mil soluciones que no funcionan».

Y J.K. Rowling, autora de Harry Potter, lo formuló con más contundencia: «Es imposible vivir sin fracasar en algo, a menos que vivas tan cuidadosamente que da lo mismo nunca haber vivido».

Así, el tuit de Tyson de 2012 recoge una tradición de pensamiento que cruza siglos y disciplinas: que quien aún no ha llegado merece tanto aliento, o más, que quien ya llegó.