La frase del día de Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz: «Un niño, un maestro, un libro y un bolígrafo pueden cambiar el mundo»
Una frase que resalta la importancia de la enseñanza y de la educación escolar
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Ir al colegio, abrir un libro y escribir en un cuaderno es algo que millones de niños hacen todos los días. Puede que incluso protesten porque tienen deberes que hacer o porque tienen que estudiar para un examen, pero al final todo lo que es la vida escolar forma parte de su rutina. Para Malala Yousafzai sin embargo, no siempre fue así. Ella tuvo que defender su derecho a poder seguir yendo a clase cuando todavía era una niña y por hacerlo recibió amenazas e incluso sufrió un atentado.
Y precisamente de todo aquello salió una de las frases que más se recuerdan de Malala: «Un niño, un maestro, un libro y un bolígrafo pueden cambiar el mundo». La dijo con 16 años delante de Naciones Unidas, aunque para entonces ya llevaba bastante tiempo defendiendo que las niñas pudieran ir al colegio. Y no lo hacía sólo desde el activismo sino que ella misma había vivido lo que suponía que intentaran impedirle estudiar y de ahí que su frase alcanzara una dimensión importante.
La frase del día de Malala Yousafzai, Premio Nobel de la Paz
Malala nació en 1997 en el valle de Swat, una zona situada al norte de Pakistán. En su casa, estudiar era importante ya que su padre era profesor y además estaba al frente de varias escuelas. Pero cuando los talibanes fueron ganando presencia en la zona, la situación cambió y especialmente para las niñas, ya que muchas dejaron de poder ir a clase. Y Malala decidió contarlo. Con apenas 11 años comenzó a escribir para BBC Urdu bajo el nombre de Gul Makai. Lo que hacía era contar cómo era vivir allí, hablando de las escuelas que cerraban, pero también de algo que le afectaba directamente a ella y al resto de las niñas, que era el no saber si podrían seguir estudiando.
Y aunque al principio nadie sabía que Gul Makai era Malala, finalmente se conoció su identidad. A partir de ahí empezó a aparecer en entrevistas y siguió hablando de lo que estaba pasando en Swat. Tenía muy pocos años, pero su mensaje era bastante claro: quería poder estudiar y que las demás niñas también pudieran hacerlo.
El atentado que sufrió cuando tenía 15 años
El 9 de octubre de 2012, Malala había terminado un examen y volvía a casa en el autobús escolar. Durante el trayecto subió un hombre armado, preguntó quién era Malala y le disparó. Ella tenía entonces 15 años. Las heridas fueron graves y tras recibir atención médica en Pakistán acabó siendo trasladada a Birmingham, en Reino Unido. Allí pasó parte de su recuperación, pero lo ocurrido no hizo que dejara de hablar de educación. De hecho, unos meses después volvió a hacerlo y esta vez desde un lugar en el que su mensaje iba a tener mucha más repercusión. Fue el 12 de julio de 2013 y Malala cumplía ese mismo día 16 años.
«Un niño, un maestro, un libro y un bolígrafo pueden cambiar el mundo»
Durante su discurso en Naciones Unidas, Malala explicó que no quería venganza por lo que le había ocurrido. Y volvió a reclamar educación para todos los niños. Al final de su intervención pronunció la frase: «Un niño, un maestro, un libro y un bolígrafo pueden cambiar el mundo».
¿Y qué quería decir con ella? Pues en realidad podemos entenderla pensando simplemente en lo que ocurre dentro de cualquier colegio. Un profesor enseña, un niño aprende y para hacerlo necesita herramientas tan básicas como un libro y algo con lo que escribir. A partir de ahí pueden pasar muchas cosas. Ese niño podrá seguir estudiando, aprender una profesión, leer por sí mismo o tener más opciones cuando sea adulto. Algo que puede parecernos evidente pero que cambia bastante cuando hablamos de lugares en los que una niña puede encontrarse con que no tiene permitido entrar en clase. Y precisamente eso es lo que Malala había vivido.
Con 17 años se convirtió en la persona más joven en recibir un Nobel
Sólo tenía 17 años cuando, en 2014, le concedieron el Premio Nobel de la Paz junto al activista indio Kailash Satyarthi. Y con esa edad Malala consiguió además algo que nadie había logrado hasta entonces: convertirse en la persona más joven en recibir un Nobel. Para entonces, junto a su padre Ziauddin Yousafzai, había creado también el Malala Fund. El objetivo seguía siendo el mismo que llevaba defendiendo desde que era una niña: conseguir que otras niñas pudieran estudiar y terminar su educación.
Y Malala tampoco abandonó sus propios estudios. Años después entró en Oxford y en 2020 terminó la carrera de Filosofía, Política y Economía. Puede que por eso cuando leemos ahora su frase, lo de elegir un libro y un bolígrafo tiene todavía más sentido. Pensemos que son dos cosas que cualquier niño puede llevar en la mochila sin darles demasiada importancia. Las utiliza en clase, vuelve a guardarlas y al día siguiente otra vez lo mismo. Pero poder hacer algo tan sencillo significa que ese niño está estudiando. Y eso es precisamente lo que Malala llevaba reclamando desde que ella misma era una niña.
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