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Los expertos en limpieza coinciden: se insta a retirar inmediatamente la bayeta colgada del grifo por salud e higiene

Muchas veces, tras acabar de limpiar los fogones o la vitrocerámica, o también cuando repasamos la encimera, lo normal es escurrir bien la bayeta que hemos usado y la dejamos colgada del grifo. De este modo podemos hacer que se seque antes y además, la tenemos a mano por si hay que usarla de nuevo. Sin embargo, esta costumbre tan habitual puede ser un problema para la higiene de nuestra cocina, sobre todo si utilizamos la misma bayeta durante todo el día y apenas dejamos que se seque entre un uso y otro. Y es que, aunque no lo parezca, ese paño con el que limpiamos prácticamente todo puede acabar acumulando bacterias si no lo cuidamos como deberíamos.

De hecho, basta con pensar un poco en todas las veces que cogemos la bayeta que ya está mojada de ocasiones anteriores, y la volvemos a usar y como no, la volvemos a mojar. Pero esa humedad que queda en el tejido y los restos de alimentos no es para nada aconsejable, ya que puede favorecer la proliferación de microorganismos. Por eso, conviene cambiar esta costumbre y buscar otra forma de guardar la bayeta después de limpiar.

Por qué no es buena idea dejar la bayeta colgada del grifo

Si lo piensas, es fácil de entender porque los expertos en higiene y limpieza del hogar no recomiendan que dejemos la bayeta colgada del grifo. Suele ser dificil conseguir que se sequen del todo y además a no ser que la desinfectemos bien tras su uso, es posible que la dejemos colgada pero que además de mojada, esté sucia. Y es así, como esa combinación entre humedad y suciedad provoca que las bacterias puedan multiplicarse con mayor facilidad. Y entre los microorganismos que pueden contaminar estos utensilios se encuentran E. coli y Salmonella, especialmente cuando han estado en contacto con alimentos contaminados.

Pero el problema no termina ahí ya que cuando la colgamos, suele quedar doblada y eso es lo que hace que como decimos, tarde más en secarse. Es entonces cuando notamos no sólo que sigue mojada sino que tiene un olor bastante malo, que puede ser una señal de que la humedad y la suciedad se han acumulado, así que seguir utilizándola sin lavarla correctamente no es precisamente lo más recomendable.

Además, tenemos que pensar que con esa misma bayeta limpiamos superficies en las que después vamos a preparar la comida. Podemos pasarla por el fregadero y, unos minutos más tarde, utilizarla para repasar la encimera donde cortaremos las verduras. Si el paño está contaminado, existe el riesgo de trasladar microorganismos de un sitio a otro. No basta entonces con el hecho de que la bayeta parezca limpia, sino que también debemos asegurarnos de que se encuentra en buenas condiciones.

Cómo debemos secar y limpiar las bayetas de cocina

Lo que recomiendan los expertos en limpieza es coger la bayeta, aclarar bien los restos de comida y suciedad y una vez hecho esto, escurrirla y dejarla extendida en un lugar donde pueda secarse por completo. Lo que no conviene es dejarla doblada junto al fregadero o sobre el grifo, porque algunas partes del tejido pueden permanecer mojadas durante bastante tiempo. Asegúrate además de que sea una zona bien ventilada e incluso si quieres, la puedes dejar al aire libre, por ejemplo, en un balcón donde reciba el sol. Si no tenemos esa posibilidad, podemos colocarla en otro lugar de la cocina donde circule el aire y no esté en contacto con superficies húmedas. Lo importante es evitar que pase prácticamente todo el día mojada, algo bastante habitual cuando utilizamos el mismo paño para limpiar después de cada comida.

También es necesario lavarla con frecuencia. No basta con pasarla unos segundos por debajo del agua, especialmente cuando hemos limpiado restos de alimentos y lo mejor es meterla en la lavadora, no sin antes comprobar instrucciones de lavado en función del tejido de la bayeta. Existen además trucos como hervir la bayeta con bicarbonato y vinagre para desinfectarla o dejarla varias horas sumergida en lejía.

Cada cuánto tiempo hay que cambiar la bayeta de la cocina

Otra costumbre bastante extendida es utilizar la misma bayeta durante semanas, hasta que empieza a romperse o ya no limpia como antes. Sin embargo, no hace falta esperar a que esté completamente desgastada para sustituirla. Si desprende mal olor incluso después de lavarla, tiene manchas que no desaparecen o presenta un deterioro evidente, lo mejor es cambiarla por otra. Por norma, los expertos recomiendan cada una o dos semanas en función del uso que hagamos de ellas. También influye la frecuencia con la que la lavamos y, sobre todo, si dejamos que se seque correctamente.

Así que la próxima vez que terminemos de limpiar la cocina, ahora ya sabemos que en lugar de dejar la bayeta colgada del grifo como hacemos siempre, podemos buscarle otro sitio. No cuesta nada aclararla, escurrirla y colocarla donde se seque bien. Y si lleva demasiado tiempo en uso o empieza a oler mal, quizá sea el momento de sustituirla.