Curiosidades
Hogar

Los expertos instan a no bajar las persianas por completo en verano: éste es el motivo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Una de las costumbres más extendidas en España consiste en bajar las persianas por la noche para evitar que entre la luz del sol por la mañana. Durante los meses de verano, amanece entre las 06:30 y las 07:00 horas, así que quienes se despiertan más tarde bajan las persianas por completo para disfrutar de un mejor descanso. Sin embargo, según los expertos, no es lo más recomendable, ya que este gesto envía señales contradictorias al cerebro. Lo natural es despertarse por las mañanas con la ayuda de la luz solar, que envía un mensaje al cerebro de que ha llegado el momento de levantarse de la cama. Pero, al dormir con la persiana bajada, al despertar no hay luz en la habitación, lo que causa sensación de cansancio y fatiga.

Teniendo esto en cuenta, lo mejor es dejar una pequeña separación entre las lamas de la persiana y el alféizar de la ventana. De este modo, cuando llegue la hora de despertarse, en la habitación habrá un poco de luz natural que ayudará al organismo a activarse de forma más progresiva y agradable. Además, mantener la persiana completamente cerrada dificulta la circulación del aire; dejar una pequeña apertura favorece la ventilación del dormitorio, algo fundamental para descansar en verano.

La razón por la que no debes bajar las persianas por completo

La razón es que la luz natural desempeña un papel fundamental en la regulación de los ritmos biológicos. Al amanecer, la claridad envía señales al cerebro que favorecen el estado de alerta y preparan al cuerpo para iniciar la jornada. Cuando la habitación permanece completamente a oscuras, ese proceso se retrasa y es más frecuente despertarse con sensación de somnolencia, pesadez o falta de energía.

Diversos estudios han demostrado la importancia de la luz solar en la regulación de la melatonina, una hormona estrechamente relacionada con la calidad del sueño. Una exposición adecuada a la luz natural durante la mañana ayuda a sincronizar los ciclos biológicos y favorece patrones de descanso más estables y saludables.

Según una encuesta realizada por Velux a 16.000 personas de distintos países, el 82 % de los españoles afirma que la luz natural influye de forma notable en su estado de ánimo, una cifra que supera en más de 10 puntos la media internacional. Además, el estudio revela que el 53 % considera que la exposición a la luz natural tiene un impacto directo en la calidad del sueño, mientras que siete de cada diez encuestados creen que también repercute en su nivel de productividad diaria.

Por otro lado, la ventilación nocturna es una de las estrategias más eficaces para reducir el calor acumulado en el interior de la vivienda. Aprovechar las horas de menor temperatura para abrir ventanas y mantener las persianas parcialmente levantadas facilita la renovación del aire y ayuda a disipar el calor retenido durante el día. De esta forma, es posible mantener un ambiente más fresco de manera natural.

Dr. Cristian Sánchez Barros, responsable de la Unidad del Sueño de Juaneda Hospitales, en el Hospital Juaneda Miramar, explica: «A medida que se acerca el verano el calor suele influir en la calidad del sueño. Hay múltiples despertares. Inclusive, pacientes que están tratados de algún trastorno, como es la apnea del sueño y que llevan tratamiento con la máquina CPAP, suelen dormir peor en verano y no adaptarse bien al dispositivo. La adaptación es lenta y a aquellos que ya están adaptados el cumplimiento se les hace un poco más difícil a causa del calor. La calidad del sueño puede verse alterada por un insomnio que puede derivar del exceso de calor que hay en verano».

¿Y por el día?

Con la llegada de las altas temperaturas, muchas personas repiten cada mañana la misma rutina: abrir las ventanas durante unos minutos para renovar el aire y, acto seguido, bajar por completo las persianaspara impedir que el calor entre en casa. A simple vista parece una medida lógica. Si se bloquea la entrada directa del sol, la vivienda debería mantenerse más fresca durante más tiempo. Sin embargo, los expertos en eficiencia energética advierten desde hace años que esta práctica no siempre resulta la más adecuada.

Uno de los principales inconvenientes es que limita la circulación natural del aire, dificultando la renovación del ambiente. Como consecuencia, el aire puede quedar más estancado y la habitación adquirir una sensación de pesadez y falta de frescor con el paso de las horas. Por el contrario, dejar una pequeña separación entre las lamas permite reducir significativamente la entrada directa de los rayos solares sin renunciar por completo a la ventilación ni a la luz natural.

Además, cuando la persiana permanece completamente bajada, el calor acumulado entre el cristal y la propia persiana puede quedar atrapado durante más tiempo, especialmente si las ventanas están cerradas. En cambio, una pequeña apertura facilita la circulación del aire.