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Diego Fernández, ingeniero químico, desmonta un mito de toda la vida: «El vinagre no sirve para limpiar la lavadora»

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Diego Fernández es un ingeniero químico de Bogotá que acumula decenas de miles de seguidores en redes sociales bajo el nombre Renovando con ideas. Su contenido desmonta, con argumentos técnicos, los trucos de limpieza que circulan sin base científica. En esta ocasión, nos centraremos en torno a uno de los consejos más extendidos: el de usar vinagre para limpiar la lavadora.

Millones de personas lo hacen cada mes convencidas de que el vinagre, por ser ácido y natural, es capaz de eliminar la cal acumulada, los malos olores y los restos de detergente del interior del electrodoméstico. Fernández explica que esa convicción no solo es errónea, sino que en algunos casos puede derivar en daños costosos.

La palabra de un experto: ¿Por qué el vinagre no sirve para limpiar la lavadora?

Según explica Fernández en un video de TikTok, el vinagre de uso doméstico contiene entre un 4% y un 8% de ácido acético en concentración. Esa acidez es insuficiente para disolver los depósitos de cal que se acumulan en el tambor, las resistencias y las tuberías de una lavadora con uso regular.

Para que tuviera algún efecto real sobre la cal, haría falta una cantidad tan elevada que resultaría completamente inviable en la práctica.

El problema se agrava cuando el vinagre se combina con bicarbonato de sodio, otro de los remedios caseros más extendidos. Al mezclar un ácido con una base, ambos compuestos se neutralizan: el resultado es agua, dióxido de carbono y una disolución sin apenas capacidad limpiadora.

«Esa efervescencia puede dar sensación de limpieza, pero no elimina ni la cal ni los residuos», advierte Fernández. La reacción resulta llamativa, pero los dos ingredientes se anulan entre sí antes de actuar sobre la suciedad.

Hay además un inconveniente menos citado, que es el olor. El ácido acético es persistente y puede impregnar el tambor y la goma de la puerta, transfiriéndose después a la ropa.

El riesgo de ingresar vinagre a la lavadora: daños en las gomas y los componentes internos

Más allá de su escasa eficacia, el uso frecuente de vinagre en el interior de la lavadora plantea el riesgo de deteriorar los materiales. Whirlpool advierte en su página web expresamente que «añadirlo con regularidad al tambor no está recomendado, ya que su acidez, a largo plazo, puede corroer los componentes internos».

Las juntas de goma y las mangueras son las partes más expuestas. El ácido acético reacciona de forma diferente según el tipo de material.

Por ejemplo, los cauchos sintéticos de tipo butilo o las juntas de EPDM ofrecen mayor resistencia, pero la silicona es especialmente sensible a este compuesto. Y desde luego, el deterioro progresivo de estas piezas puede derivar en fugas de agua y en reparaciones de coste elevado.

Dicho todo esto, no queremos caer en la «demonización» del uso del vinagre, sino que la clave está en la frecuencia y la cantidad. Un uso ocasional y moderado no produce un daño inmediato, pero ojo, porque quien opte por emplear vinagre de manera sistemática como sustituto de los limpiadores específicos acelerará el desgaste de las piezas más delicadas del aparato.

¿Qué hay que usar en lugar de vinagre para limpiar la lavadora correctamente?

El propio Fernández señala al ácido cítrico como la alternativa más eficaz. Su nivel de acidez es superior al del vinagre doméstico, lo que le permite disolver los depósitos de cal con mayor eficiencia.

Además, resulta menos agresivo con los componentes de goma y plástico del electrodoméstico. La pauta que recomienda en este sentido es cuatro cucharadas directamente en el tambor vacío, un ciclo largo con agua caliente, una vez cada tres o cuatro meses.

Los fabricantes recomiendan los limpiadores específicos de lavadora, el percarbonato de sodio para eliminar olores y las pastillas antical para proteger los componentes en zonas de agua dura.

Por último, recordemos que limpiar la lavadora correctamente también pasa por el mantenimiento manual de tres zonas que ningún programa de limpieza alcanza: el cajón del detergente, el filtro del desagüe y la goma de la puerta, donde se acumulan restos de suciedad, pelo y humedad con facilidad.