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David Attenborough, científico británico (100 años), sobre el océano: «Algunos pensaban que no podía existir vida alguna por debajo de los 550 metros»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

David Attenborough, con 100 años, es una de las voces más influyente de la divulgación sobre la naturaleza. A través de sus documentales, el naturalista británico ha acercado al gran público los secretos de los océanos y ha transformado nuestra comprensión de los ecosistemas marinos.

Su legado también ayuda a poner en contexto uno de los mayores hitos de la exploración oceánica: el descubrimiento de que los abismos más profundos del planeta, considerados durante décadas lugares sin vida, esconden ecosistemas sorprendentes y complejos.

El centenario de David Attenborough y el mito de los 550 metros de profundidad

David Attenborough continúa desvelando los secretos de las regiones abisales. En sus obras, el científico recuerda que existió una época en la que los expertos dudaban de la supervivencia biológica en el fondo del mar.

Concretamente, menciona que «algunos pensaban que no podía existir vida alguna por debajo de los 550 metros». Esta idea nace de la hipótesis planteada en 1830 por el naturalista escocés Edward Forbes.

Forbes sostenía que la ausencia de luz solar y las presiones extremas imposibilitaban el desarrollo biológico a esas cotas Attenborough explica que Julio Verne redactó sus novelas justo antes de que la ciencia pusiera en duda estas leyes naturales. El tiempo demuestra que la naturaleza siempre encuentra formas de prosperar.

¿Cómo cambió la expedición del HMS Challenger nuestra visión del océano?

La exploración submarina experimentó un giro radical en 1872 gracias a la expedición del HMS Challenger. Este periplo de cuatro años sentó las bases de la oceanografía moderna según National Geographic.

Los investigadores realizaron miles de experimentos y descubrieron más de 4.000 nuevas especies oceánicas. Muchos de estos organismos sobrevivían a profundidades muy superiores a los límites teóricos anteriores.

Desde entonces, la fascinación por el mar crece a la par que el conocimiento científico. El último Censo de la Vida Marina estima que existen unas 250.000 especies identificadas.

Sin embargo, Attenborough insiste en que miles de criaturas todavía esperan una descripción formal. El divulgador incluso viajó a los abismos para observar la materia orgánica que Rachel Carson denominó «la nieve marina».

El pez diablo y otras especies de las profundidades abisales

Las profundidades albergan formas de vida que superan la imaginación humana. Un ejemplo es el pez diablo negro (Melanocetus johnsonii), que habita hasta los 4.000 metros de profundidad.

Este animal posee una espina dorsal modificada que funciona como un señuelo luminoso para atraer presas. El naturalista James Yates Johnson le otorgó su nombre debido a su aspecto aterrador, según registros del Museo de Historia Natural.

Otra criatura fascinante es el calamar de ojos disformes (Histioteuthis heteropsis). Este cefalópodo posee ojos de distinto tamaño para mirar en direcciones opuestas.

El Instituto de Investigación del Acuario de Monterey (MBARI) señala que su ojo izquierdo detecta siluetas a contraluz para zafarse de depredadores. Estas adaptaciones demuestran que la oscuridad no frena a la biodiversidad.

La defensa de la biodiversidad marina en el siglo XXI

David Attenborough utiliza su plataforma para alertar sobre el impacto humano en estos ecosistemas vírgenes. En foros como la COP26, el científico británico advirtió que la humanidad ya se enfrenta a problemas críticos debido al calentamiento global.

Por otra parte, hay que destacar su extensa carrera como miembro de la Royal Society y Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2009, distinciones que avalan su autoridad ambiental.

Attenborough sostiene que la sociedad tiene la responsabilidad de dejar un planeta habitable para todas las especies. Proteger los océanos significa salvarguardar el último refugio salvaje de la Tierra.