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En los 90 millones de niños crecieron viendo el mismo capítulo de una serie durante 5 días seguidos; ahora se sabe que todo fue un experimento psicológico

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un estudio realizado en la década de los 90 por investigadores de la Universidad de Massachusetts en Amherst y profesionales de Nickelodeon analizó cómo influye ver varias veces el mismo episodio de un programa de televisión en el aprendizaje de los más pequeños. La investigación, titulada «Effects of Repeated Exposures to a Single Episode of the Television Program Blue’s Clues on the Viewing Behaviors and Comprehension of Preschool Children», analizó a niños de entre 3 y 5 años para descubrir si la repetición disminuye su atención o, por el contrario, les ayuda a comprender mejor lo que ven en la pantalla.

Los resultados cuestionan la idea de que los niños se aburren necesariamente cuando ven varias veces el mismo contenido. Según los investigadores, «repetir un episodio puede favorecer el aprendizaje, aumentar la participación infantil y mejorar la comprensión, especialmente cuando el programa invita a los pequeños a pensar, responder preguntas y resolver problemas».

Efectos de la exposición repetida a un único episodio

El estudio contó con la participación 108 niños de entre 3 y 5 años, procedentes de tres centros de educación infantil de Nueva York y Connecticut. Los investigadores los distribuyeron en tres grupos para comparar los efectos de la repetición.

El episodio de «Blue’s Clues» planteaba una serie de retos retos. Los niños debían ayudar a los personajes a identificar colores, reconocer formas y encontrar elementos que coincidieran entre sí. También tenían que utilizar varias pistas para descubrir qué quería comer Blue, la protagonista canina de la serie. Después de la visualización correspondiente, los investigadores evaluaron cuánto recordaban de lo que habían visto, qué habían comprendido y si eran capaces de aplicar las estrategias aprendidas a situaciones diferentes.

Uno de los principales hallazgos del experimento fue que los niños no dejaron de mirar la pantalla simplemente porque ya conocieran el episodio. Sin embargo, los niños de cinco años, especialmente los varones, redujeron progresivamente el tiempo que dedicaban a mirar el programa. Sin embargo, esta disminución no se observó de forma significativa en los grupos de tres y cuatro años.

Estos resultados contradicen la idea de que la repetición provoca inevitablemente aburrimiento y pérdida de interés. Una posible explicación es que, cuando los más pequeños conocen mejor un programa, pueden comprender más fácilmente lo que sucede y anticipar las preguntas de los personajes. En lugar de limitarse a observar las imágenes, comienzan a participar activamente en la historia.

Los resultados también son, en términos generales, compatibles con la teoría de Salomon (1983) sobre el esfuerzo mental invertido. «Dado que Blue’s Clues invita abiertamente a la participación de los espectadores y a la resolución activa de problemas, planteamos la hipótesis de que el esfuerzo mental invertido aumentaría a medida que los niños se familiarizaran con los formatos y las exigencias del programa. Las consecuencias de este mayor esfuerzo mental serían un incremento de la participación manifiesta de los espectadores, el mantenimiento de la atención visual y una mejor comprensión. Se observaron todos estos efectos», explican los investigadores.

Aplicada al programa infantil «Blue’s Clues», la teoría de Salomon plantea que, a medida que los niños se familiarizan con su dinámica, pueden participar más activamente respondiendo a las preguntas, buscando pistas e intentando resolver los problemas que se les presentan. Esta implicación también puede ayudarles a mantener la atención visual durante más tiempo y a comprender mejor el contenido, ya que el esfuerzo mental que dedican a seguir las pistas y encontrar soluciones favorece el procesamiento de la información.

Pero la investigación no se limitó a comprobar si los niños recordaban nombres, personajes o acontecimientos, sino que también analizó si utilizaban una estrategia que el programa les había enseñado para resolver problemas de emparejamiento. Los resultados mostraron que los niños que habían visto el episodio repetidamente utilizaban con mayor frecuencia esa estrategia. Este hallazgo sugiere que la repetición puede contribuir a consolidar determinadas formas de abordar una tarea.

«Las teorías del desarrollo infantil y las teorías cognitivas del aprendizaje tienen sorprendentemente poco que decir sobre los efectos de la repetición, más allá de señalar que debería beneficiar a la comprensión y a la memoria. Sugerimos que cualquier teoría de este tipo debe incorporar conceptos como la comprensibilidad óptima, la participación activa y la necesidad de alcanzar el dominio cognitivo. Independientemente de la forma que adopte esa teoría, la presente investigación indica que la repetición puede ser una herramienta útil para aumentar el disfrute y el aprendizaje de los niños pequeños a partir de los medios de comunicación», concluyen los investigadores.