Dorothy sobre Jorge, ex tentadores de ‘LIDLT’: «A veces me pregunta si le quiero y eso me hace dudar de si se lo digo suficiente»

Tras darse a conocer como una de las participantes de la segunda edición de La isla de las tentaciones, Dorothy Collado ha recorrido un camino muy distinto al que muchos imaginaban. La creadora de contenido ha dejado atrás la etiqueta televisiva para convertirse en profesora titulada de yoga y divulgar un estilo de vida basado en el bienestar físico y emocional. En una entrevista con COOL, la influencer reflexiona sobre la transformación que ha experimentado en los últimos años, habla de la relación que mantiene con Jorge Javier Díaz (a quien conoció gracias al reality de Telecinco) y desvela el proyecto que lleva casi un año preparando. «Siento que vivo una transición constante», asegura, convencida de que su mejor etapa apenas acaba de empezar.
Hay concursantes que desaparecen tras su paso por un reality y otros que consiguen darle un giro inesperado a su historia. Dorothy Collado pertenece a este segundo grupo. Dorothy participó como soltera en la segunda edición de La isla de las tentaciones, donde coincidió con Jorge Javier Díaz, aunque nunca llegaron a relacionarse dentro de las grabaciones. Ambos formaban parte del grupo de tentadores, pero en villas diferentes, por lo que su historia de amor no comenzó frente a las cámaras, sino una vez terminó la experiencia en República Dominicana.
Con el paso de los meses, la amistad entre ambos se transformó en una relación sentimental que mantuvieron con discreción durante bastante tiempo. El anuncio de su boda sorprendió incluso a los seguidores más fieles del programa. Lo hicieron de una forma muy poco convencional: aprovecharon una sesión de fotos vestidos de novios para hacer pública una relación que ya estaba completamente consolidada.
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Ahora, Dorothy recuerda aquel momento con naturalidad y desvela que nunca existió una petición formal para empezar a salir. «Aquí cada uno tiene su versión. La mía es que nadie pidió salir a nadie», explica entre risas. «La gente nos preguntaba qué éramos y nosotros respondíamos: No sé. Jorge me llegó a preguntar: ¿Qué somos?. Y yo pensaba: ¿Cómo te voy a decir que somos algo si nunca he tenido nada con nadie?. Eran palabras mayores para mí».
Cuando decidieron compartir aquellas imágenes vestidos de novios, la relación ya estaba más que asentada. «Llevábamos tiempo, vivíamos juntos y aprovechamos ese shooting de boda para hacerlo oficial», recuerda.
Pero si hay algo que ha marcado su vida tanto como su relación con Jorge Javier Díaz ha sido el yoga. Tras experimentar en primera persona sus beneficios, decidió formarse como profesora en disciplinas como Ashtanga y Hatha Vinyasa con el propósito de desmontar muchos de los prejuicios que rodean esta práctica. A través de sus redes sociales insiste en que el yoga no consiste en hacer posturas imposibles ni en perseguir la perfección estética, sino en encontrar un espacio de calma en medio del ritmo acelerado del día a día.
«La mejor decisión de mi vida es haber empezado una relación con mi pareja y formarme en yoga, ambas me han transformado como persona»
Precisamente cuando le preguntan por el mayor cambio que ha vivido en los últimos años, no duda en señalar dos acontecimientos fundamentales. «Haber empezado una relación con mi pareja y haber empezado a hacer formaciones de yoga porque siento que ambas me han transformado mucho como persona y me han colocado frente a situaciones y aspectos de mí que quizá sin ellos no hubiera trabajado ni aprendido».
Lejos de sentir que ha alcanzado un destino, asegura encontrarse en un proceso de evolución permanente. «Siento que vivo una transición constante. Dejando atrás cosas, descubriendo otras y conociéndome un poquito más por el camino», afirma.
Su filosofía de vida también queda reflejada cuando habla del lujo. Mientras muchas figuras públicas asocian ese concepto a viajes o bienes materiales, Dorothy tiene otra respuesta muy distinta. «Mi mayor lujo lo tengo clarísimo: poder ir a comer a casa de mis abuelos, y mayor aún que pueda ser un día cualquiera entre semana».
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En el terreno sentimental, reconoce que expresar sus emociones no siempre le resulta sencillo, aunque asegura que ambos trabajan cada día en la comunicación. «Yo creo que ambos lo decimos por igual, pero a veces Jorge me pregunta si le quiero, entonces eso me hace dudar de si se lo digo suficiente», comenta entre risas.
Mientras continúa acercando el yoga a miles de personas desde un enfoque cercano y alejado de los estereotipos, Dorothy ya prepara un nuevo reto profesional. Sin querer desvelar demasiados detalles, confirma que lleva meses inmersa en un proyecto muy especial. «Llevamos cocinando algo a fuego lento desde hace casi un año y espero que pueda salir entre septiembre u octubre. Es algo que me pega mucho».
Después de darse a conocer en televisión, Dorothy Collado ha encontrado un camino propio, lejos del foco del reality que la hizo conocida. Hoy su nombre está mucho más ligado al bienestar, al crecimiento personal y a una forma de entender el autocuidado que busca ser accesible para cualquiera. Y, por lo que deja entrever, esa transformación todavía no ha terminado.