Cool
Pilates

Los expertos en fitness coinciden: para adelgazar a partir de los 55 años lo más efectivo es hacer pilates dinámico añadiendo pesas para trabajar la fuerza

A medida que van pasando los años, es evidente que el cuerpo empieza a responder de otra manera. Adelgazar cuesta más y muchas de las rutinas que antes daban resultado dejan de funcionar igual si no se adaptan a esa nueva etapa. En ese contexto, cada vez más especialistas en fitness coinciden en una idea y es que no todo el pilates sirve si el objetivo es perder peso. Durante años se ha asociado esta disciplina con el bienestar o la flexibilidad, pero no tanto con cambios visibles en el cuerpo. Sin embargo, hay una variante que está ganando protagonismo, sobre todo a partir de cierta edad. Se trata del pilates dinámico combinado con trabajo de fuerza, una forma de entrenar que introduce más ritmo y más exigencia sin perder el control del movimiento.

El pilates clásico tiene beneficios evidentes. Mejora la postura, fortalece la musculatura profunda y ayuda a controlar el cuerpo. Pero si el objetivo es adelgazar, suele quedarse corto, si bien se trata de una práctica más pausada, con descansos frecuentes y centrada en la precisión. Eso está bien para tonificar, pero no genera un gasto calórico elevado ni mantiene el ritmo cardíaco durante mucho tiempo. Por eso, más que abandonar el pilates, la clave está en cambiar la forma de practicarlo ya que no es lo mismo una sesión tranquila que una que mantenga el cuerpo activo durante casi todo el tiempo y eso es lo que ofrece precisamente la vertiente dinámica del pilates a la que le podemos sumar el uso de pesas.

Qué es el pilates dinámico y en qué se diferencia

El pilates dinámico mantiene la base del método tradicional, pero cambia el enfoque. Aquí los ejercicios se encadenan casi sin pausas, lo que hace que la sesión sea más continua y exigente. No hay una rutina fija, y eso también influye. Cada clase puede ser distinta, lo que evita la sensación de repetición y ayuda a mantener la motivación.

Además, se incorporan elementos que no suelen formar parte del pilates clásico, como mancuernas, bandas elásticas o pequeñas pesas. Ese detalle es clave, porque añade un componente de fuerza que obliga al cuerpo a trabajar más. En este sentido, la instructora Laura Cabral explica, en declaraciones recogidas por el portal Cuerpomente, que «para adelgazar, el pilates más efectivo es el dinámico, añadiendo alguna pesa que aumente el trabajo de cardio y fuerza».

Más intensidad y un metabolismo más activo

Existe la idea de que el pilates no quema calorías. Pero no es del todo cierto. Depende del tipo de sesión. En una clase de pilates dinámico de entre 45 y 60 minutos se pueden quemar entre 200 y 300 calorías. No es una cifra espectacular, pero tampoco es baja, sobre todo si se compara con otras actividades moderadas.

La diferencia está en lo que ocurre después. Al trabajar la musculatura con resistencia, el cuerpo activa el metabolismo y sigue consumiendo energía durante un tiempo tras el entrenamiento. Por eso muchos expertos insisten en una idea importante y es que el pilates no adelgaza por sí solo, pero sí ayuda a moldear el cuerpo y a favorecer ese proceso de forma progresiva.

Qué beneficios se notan especialmente a partir de los 55

A partir de los 55, el objetivo cambia. Ya no se trata sólo de perder peso, sino de mantener la masa muscular y moverse con más facilidad. En ese sentido, el pilates dinámico tiene varias ventajas claras. Ayuda a reducir volumen corporal, no tanto porque el peso baje de golpe, sino porque se produce un cambio en la composición del cuerpo.

También mejora la postura, algo que se nota en el día a día. Menos tensión en la espalda, menos rigidez y más sensación de control al moverse. A eso se suma una mejora en la circulación, que puede ayudar a reducir la sensación de hinchazón o pesadez, especialmente en piernas y abdomen.

Otro aspecto importante es el estrés. La conexión entre cuerpo y mente hace que muchas personas consigan gestionar mejor la tensión diaria, algo que también influye en la alimentación.

La diferencia real frente al pilates clásico

La diferencia entre ambas modalidades no está tanto en los ejercicios como en la forma de ejecutarlos. El pilates tradicional se basa en movimientos más pausados y controlados, con descansos frecuentes. El dinámico, en cambio, busca mantener el ritmo, trabajar la resistencia y evitar interrupciones constantes.

No son incompatibles. De hecho, pueden complementarse, pero cuando el objetivo es adelgazar o tonificar de forma más visible, el pilates dinámico suele resultar más eficaz. Eso sí, hay algo que no cambia en ningún caso: la constancia.

Cuántas veces a la semana conviene practicarlo

Para empezar, dos sesiones semanales pueden ser suficientes. Pero si se quieren notar cambios más claros, lo recomendable es llegar a tres. No se trata de hacer más, sino de hacerlo de forma regular, y ese es el punto que marca la diferencia con el paso del tiempo.

Además, este tipo de entrenamiento permite adaptarse. Se puede empezar con menos intensidad e ir aumentando poco a poco, sin necesidad de forzar el cuerpo. Al final, esa es una de sus principales ventajas y aunque es exigente, resulta sostenible. Permite mejorar la forma física sin recurrir a ejercicios agresivos ni difíciles de mantener, porque más allá de adelgazar, el objetivo real es sentirse mejor, moverse con más facilidad y mantener el cuerpo activo durante más años.