Celebramos el día del cocido con uno de los más emblemáticos, el de Lhardy
El cocido es uno de los platos más típicos de la gastronomía madrileña. En tres vuelcos, se disfruta cualquier día de la semana. Lo decía alguien en Twitter esta semana: conseguir mesa para comer cocido es más complicado que tener un bolso de Hermès. Uno de esos lugares es el icónico restaurante Lhardy. Pero es que su fama le precede. Ahora todavía más, teniendo al frente a Pescaderías Coruñesas. En un día como hoy, que se habla de este maravilloso plato, no podríamos no hablar con este lugar que tanto sabe de cocido. Tenemos una conversación con Pascual Fernández, director de Lhardy. Esto es lo que nos ha contado.
- Cocidos desconocidos que tienes que conocer en Madrid
- Algunos de los mejores platos de cocido de Madrid
Pregunta: ¿Cuál es la historia del cocido de Lhardy?
Respuesta: Fue Agustín Lhardy quien introdujo el famoso cocido de Lhardy, esta receta al igual que los callos, eran ‘platos humildes’ que se servían en las casas de comidas o tascas. Él las revisó, incluyendo materia prima de primera calidad, y les dio ese lujo con el que presentaba toda su carta, sirviendo el cocido en bandejas y fuentes de plata. Podemos decir que Agustín Lhardy elevó el cocido a la cima de la gastronomía madrileña.
P: ¿Qué personalidades lo han disfrutado?
R: Reinas y reyes, presidentes de gobierno de todo el mundo, actores, escritores… La lista sería interminable. Lhardy ha sido el referente gastronómico y social de Madrid y España, quien quería ser visto o que le vieran, tenía que pasar por Lhardy.
P: ¿Ha cambiado el cocido después de esta nueva etapa más gourmet o sigue siendo el mismo de siempre?
R: Hemos introducido cambios para mejorar la propuesta y afianzar al cocido de Lhardy como referente, pero sin perder la esencia y tradición de tantos años.
P: Su caldo es una institución… ¿Por qué?
R: El consomé de Lhardy y por lo tanto, su caldo, como tantas cosas en nuestro restaurante, fue pionero. El éxito se debe a una materia prima de primerísima calidad, horas y horas de preparación y unas recetas centenarias que se mantienen hoy en día.
P: ¿Cuál es el secreto de este cocido?
R: Los secretos no se deben contar, invito a todos los lectores a que ellos mismos lo descubran de primera mano.
P: Estoy de acuerdo. Entonces, reformulo la pregunta… ¿Qué tiene que tener un buen cocido?
R: Materia prima de primera calidad y tiempo, mucho tiempo.
P: ¿Está el cocido de moda o es que nunca ha dejado de estarlo?
R: El cocido siempre ha estado de moda, bien es cierto que de un tiempo a esta parte y en ciertas regiones como en Madrid, tiene más fuerza que nunca.
P: ¿Es el cocido el plato por antonomasia en la gastronomía madrileña?
R: Sin duda, el cocido madrileño es el referente de la gastronomía madrileña.
Lo último en Cool
-
Ni ‘Los Bridgerton’ ni ‘The Crown’: la miniserie de Netflix de sólo 6 capítulos basada en esta clásica obra australiana que te llevará al siglo XIX
-
Jacob Elordi y Timothée Chalamet exponen el efecto Kardashian: perillas, ropa ancha y dos actores que parecen cortados por el mismo patrón
-
Los 10 pueblos de costa que deberías visitar al menos una vez: destinos con encanto para tu próxima escapada
-
La noche de ‘La bola negra’ en San Sebastián con todo el elenco: emoción y sorpresas sobre la alfombra roja
-
Los ocho vinos que todo buen anfitrión debería tener en su bodega para acertar en cualquier ocasión
Últimas noticias
-
Irlanda golea a Israel y a la tensión con brazaletes negros por Gaza, sin saludo inicial y celebraciones reivindicativas
-
La Comunidad de Madrid acusa a Interior de «lavarse las manos» al pasar a la Policía Municipal la responsabilidad de desalojar Sol: «Es ilegal»
-
Un abogado experto advierte por el dinero en efectivo que guardas en casa: «Al meterlo en el banco te van a obligar a justificar el origen de los fondos»
-
El ‘poolworking’ llega a España: así es la nueva forma de teletrabajar que se está poniendo de moda entre los trabajadores españoles
-
Brandon McNulty hace grande a Estados Unidos y les da un Mundial de ciclismo 33 años después