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Así es Las Cañas, la espectacular mansión de la duquesa de Alba en Marbella que se alquila por 35.000 euros al mes

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

La residencia marbellí de Cayetana Fitz-James Stuart fue durante décadas uno de sus refugios favoritos junto al Mediterráneo. Bautizada como Las Cañas, la propiedad se convirtió en un punto de encuentro para sus seis hijos y en un símbolo de la Marbella más exclusiva de los años sesenta. Tras la muerte de la aristócrata en 2014, la vivienda pasó a manos de su hijo Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, que ha mantenido el vínculo familiar con este enclave. Sin embargo, la decisión de ponerla en alquiler en 2024 marcó un cambio en la historia de una casa ligada a los veranos de los Alba.

Las Cañas, el refugio favorito de Cayetana de Alba

La historia de esta vivienda comienza en 1963, cuando Cayetana Fitz-James Stuart adquirió la propiedad en Marbella junto a su primer marido, Luis Martínez de Irujo, con quien tuvo a sus seis hijos. Situada en la zona de Casablanca, a pie de playa y dentro del entorno del exclusivo Marbella Club, la casa se convirtió en uno de los lugares predilectos de la duquesa para pasar los meses de verano.

La aristócrata sentía un cariño especial por esta residencia, que llegó a describir como la más bella de la costa. Antes de llamarla Las Cañas, incluso barajó el nombre de Alba de Marbella. Con el paso de los años, el inmueble se transformó en mucho más que una segunda residencia: era el escenario de las reuniones familiares y el lugar donde los hermanos Fitz-James Stuart compartían sus vacaciones.

Las Cañas. (Foto: EuropaPress)

Cayetana disfrutaba especialmente de las puestas de sol desde su casa, una de las razones por las que guardaba un recuerdo tan especial de este rincón mediterráneo. Alejada de los ambientes más ostentosos de la Marbella de entonces, encontró allí un espacio propio, donde podía disfrutar de una vida más relajada junto al mar.

Una mansión de estilo mediterráneo

Construida en 1963 y renovada con posterioridad, Las Cañas conserva el atractivo de las grandes residencias de la Costa del Sol. La propiedad ocupa una parcela de más de 6.000 metros cuadrados y cuenta con aproximadamente 1.400 metros cuadrados habitables, distribuidos en tres plantas.

Las Cañas. (Foto: EuropaPress)

El blanco y el azul dominan su estética, en consonancia con el paisaje mediterráneo que la rodea. En el interior, la vivienda dispone de nueve habitaciones y ocho baños, además de salones, cocina equipada y diferentes espacios destinados al descanso y la vida social.

Los jardines, la piscina, la zona de barbacoa, el porche y una amplia terraza amueblada completan una casa pensada para disfrutar del exterior durante buena parte del año. Su ubicación, en primera línea de playa, es uno de sus grandes atractivos.

Las Cañas. (Foto: EuropaPress)

En sus primeras décadas, la vivienda también reflejaba la personalidad de su propietaria. Cayetana mostró en distintas ocasiones algunos de sus interiores, donde convivían obras de arte y objetos decorativos elegidos con un gusto personal y alejado de la rigidez de otras residencias aristocráticas.

Fernando Martínez de Irujo, el heredero de la casa familiar

Tras el fallecimiento de la duquesa de Alba en noviembre de 2014, sus propiedades quedaron repartidas entre sus descendientes. Las Cañas correspondió a su cuarto hijo, Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, que ha mantenido una relación especial con esta vivienda.

Las Cañas. (Foto: EuropaPress)

Durante años, la mansión continuó siendo un lugar de reunión para la familia. Fernando ejerció de anfitrión de sus hermanos y sobrinos, entre ellos Eugenia Martínez de Irujo y su hija, Tana Rivera, que también han disfrutado de Marbella.

En junio de 2024, la familia decidió poner la propiedad en alquiler por 35.000 euros mensuales.