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La vida de Jose Coronado (69 años) en su refugio de Castilla-La Mancha: «Tengo una hectárea de terreno en Toledo»

José Coronado se ha convertido en uno de los actores más famosos de su generación

El intérpreta ha nacido en Madrid, pero ha encontrado su particular refugio en Castilla-La Mancha

Tiene 69 años y lleva una vida tranquila, alejada del frenético ritmo de los rodajes

José Coronado se ha convertido en uno de los actores más famosos de su generación. Según nuestros datos, disfruta de un lugar muy especial en Castilla-La Mancha. Allí ha encontrado la tranquilidad que necesita y ha construido su particular «microhábitat», una finca de una hectárea que representa su conexión con la naturaleza.

José Coronado ha dedicado su vida al mundo de la interpretación y a sus 69 años está recogiendo todo lo que ha sembrado. Su trayectoria profesional le ha permitido consolidarse como un actor imprescindible tanto en el cine como en la televisión. Sin embargo, su vida no transcurre únicamente entre platós, estrenos y compromisos profesionales. El madrileño también ha encontrado en el campo un espacio donde desconectar.

Aunque Madrid ha sido siempre el escenario principal de su vida, Coronado mantiene un vínculo especial con la provincia de Toledo. El propio actor ha hablado de este espacio en alguna ocasión y ha explicado que cuenta con una hectárea de terreno en tierras toledanas.

No es una cuestión de ostentación ni de exhibir una propiedad exclusiva. Para el intérprete, el atractivo de este espacio reside precisamente en la posibilidad de disfrutar del aire libre, tener contacto directo con la naturaleza y encontrar momentos de intimidad lejos de la exposición pública que acompaña a su trabajo.

Los orígenes de José Coronado

La historia profesional de José Coronado resulta especialmente llamativa porque la interpretación no formaba parte de sus primeros planes. Nacido en Madrid a mediados de los años 50, creció en una familia acomodada y comenzó su formación académica con estudios de Derecho. Posteriormente también se interesó por Medicina, aunque no llegó a terminar ninguna de las dos carreras.

Antes de dedicarse por completo a la actuación, probó suerte en diferentes actividades empresariales. Entre otras experiencias, abrió un gimnasio y puso en marcha una agencia de modelos. Su físico y su presencia también le permitieron participar en campañas publicitarias, una actividad que le proporcionó sus primeras oportunidades ante las cámaras.

José Coronado en su nueva serie. (Foto: Netflix)

El giro definitivo llegó cuando tenía 29 años. Por curiosidad, decidió apuntarse a las clases de interpretación de Cristina Rota, una de las maestras de arte dramático más reconocidas de España. Aquella experiencia terminó cambiando sus planes. Coronado descubrió una vocación que hasta entonces no había contemplado como una posibilidad profesional y decidió apostar por ella.

Sus primeros trabajos en cine y teatro llegaron a finales de los años 80, aunque fue durante la década siguiente cuando alcanzó una popularidad extraordinaria.

El papel que cambió su trayectoria

Durante años, Coronado tuvo que convivir con una etiqueta que no siempre le resultaba cómoda. Su atractivo físico y su presencia escénica hicieron que recibiera numerosos papeles de seductor, pero el actor quería demostrar que podía abordar personajes mucho más complejos.

Uno de los profesionales que mejor supo interpretar esa inquietud fue el director Enrique Urbizu. Su colaboración en La caja 507, estrenada en 2002, abrió una etapa especialmente importante para el intérprete. Sin embargo, el reconocimiento definitivo llegó con No habrá paz para los malvados, película estrenada en 2011.

En ella se puso en la piel de Santos Trinidad, un inspector de policía marcado por el alcohol, la corrupción y una personalidad moralmente ambigua. Su interpretación recibió el respaldo de la crítica y le permitió conseguir el Premio Goya al mejor actor protagonista. Aquel reconocimiento confirmó su capacidad para alejarse de los personajes que habían marcado sus primeros años de popularidad.

Desde entonces, su carrera ha seguido acumulando proyectos destacados. Películas como El cuerpo, Cien años de perdón, El hombre de las mil caras y Way Down han consolidado su presencia en el cine. En televisión también ha protagonizado producciones de gran repercusión, como El Príncipe, Vivir sin permiso y La chica de nieve.

Una finca en Toledo

A pesar de mantener una intensa actividad profesional, José Coronado ha encontrado en su propiedad toledana un lugar donde recuperar el equilibrio. La hectárea de terreno que posee en Toledo representa una forma de entender el descanso muy diferente a la que ofrecen las grandes ciudades.

La finca responde a una estética rústica, con materiales naturales y espacios pensados para aprovechar el paisaje. La madera, la piedra y los tonos cálidos encajan con el entorno castellano y refuerzan esa sensación de conexión con el campo. Los espacios abiertos y la luz natural adquieren especial protagonismo en una vivienda concebida para disfrutar tanto del interior como del exterior.

Entre los atractivos de la propiedad destacan las zonas de descanso al aire libre, los espacios destinados a las reuniones y un huerto en el que cultivar productos de temporada. También disfruta de la posibilidad de pasear por el terreno y compartir tiempo con sus animales. Son actividades alejadas de la intensidad de los rodajes que forman parte de su día a día cuando se instala en Toledo.

Un infarto lo cambió todo

Este vínculo con la naturaleza también adquiere una dimensión especial si se tiene en cuenta el episodio de salud que atravesó en 2017. Aquel año, el actor sufrió un infarto de miocardio que obligó a intervenirle de urgencia.

En el terreno personal, Coronado ha mantenido siempre una actitud bastante discreta. Es padre de Nicolás Coronado, nacido de su relación con Paola Dominguín, y de Candela, fruto de su relación con la actriz Mónica Molina. Su hijo Nicolás ha seguido también una trayectoria vinculada al mundo artístico.

A sus 69 años, José Coronado continúa siendo uno de los intérpretes más solicitados de España. Su carrera no parece haber perdido impulso y sigue encontrando nuevos personajes con los que demostrar su versatilidad. Pero, cuando las obligaciones profesionales se lo permiten, Toledo representa una alternativa a ese ritmo de trabajo.