La reflexión de Montserrat Caballé en 2010 sobre su infancia: «Nos echaron de casa y llegamos a dormir a la intemperie»
Montserrat Caballé fue una de las artistas más influyentes de su generación
Falleció en 2028, pero su recuerdo sigue muy presente en nuestro país
Antes de alcanzar el éxito, tuvo que enfrentarse a muchos obstáculos
La trayectoria de Montserrat Caballé está ligada a algunos de los mayores éxitos de la ópera del siglo XX. La soprano conquistó los escenarios más prestigiosos del mundo gracias a una voz que la convirtió en una referencia internacional. Sin embargo, antes de alcanzar ese reconocimiento, vivió una infancia marcada por las dificultades y en COOL tenemos todos los detalles.
La artista, fallecida en octubre de 2018 a los 85 años en el Hospital Sant Pau de Barcelona, recordaba aquellos años como una época de privaciones, aunque también de aprendizaje y de unión familiar. En 2010 compartió algunos de los episodios más duros de su niñez, entre ellos un desahucio que obligó a toda la familia a pasar la noche al aire libre.
Una infancia marcada por la escasez
Nacida el 12 de abril de 1933 en el barrio de Gracia (Barcelona) Caballé creció en una familia que sufrió de lleno las consecuencias de la guerra. La falta de recursos fue una constante durante buena parte de su infancia y la cantante nunca olvidó las dificultades que atravesaron sus padres para sacar adelante a sus hijos.

En una entrevista concedida a El Mundo en 2010 explicó con claridad cómo fueron aquellos años. «Con mis padres pasamos, mi hermano y yo, mucha miseria. Nos echaron varias veces de casa y llegamos a dormir a la intemperie. Sin embargo, teníamos la esperanza de un futuro mejor», aseguraba.
Pese a las dificultades, Monserrat insistía en que sus padres consiguieron transmitirles optimismo incluso cuando la situación parecía no tener salida.
Una noche en Plaza Cataluña
Entre todos los recuerdos de aquella etapa, uno permaneció especialmente grabado en su memoria. La familia no pudo hacer frente al pago del alquiler de su vivienda y acabó desahuciada.
La propia soprano explicó años después en TVE que la Policía acudió en varias ocasiones para ejecutar el lanzamiento. «No podíamos pagar el alquiler y la Policía vino hasta tres veces a casa. Nos echaron y tuvimos que ir a Plaza Cataluña, allí pasamos la noche y vimos el amanecer», relató.
Aquella experiencia, lejos de convertirse únicamente en un recuerdo amargo, terminó adquiriendo un significado especial gracias a la actitud de su padre. Según contaba la cantante, él trataba de convertir incluso las circunstancias más difíciles en una lección de vida.
Mientras permanecían en la calle, les animaba a levantarse para escuchar el canto de las palomas y de los pájaros al amanecer, convencido de que cada nuevo día representaba una oportunidad para empezar de nuevo.
Pan duro y un huevo
Otra de las escenas que Monserrat Caballé no se quitaba de la cabeza eran las navidades. Según dijo en una entrevista con Juan Ramón Lucas en TVE, su la familia no tenía prácticamente nada para pasar estas fechas y vivió de la solidaridad.
«Aquella Navidad, en mi casa solo había pan duro. Una vecina nos regaló un huevo. Mi padre salió al monte a por romero y mi madre hizo con el pan una sopa de romero y unas torrijas. Con la yema sobrante hizo un postre», comentó exactamente.
A pesar de la escasez, aquella comida quedó asociada para siempre a un recuerdo feliz. «Es un recuerdo maravilloso porque lo disfrutamos mucho los cuatro. Nos supo a gloria», confesó la soprano, que siempre destacó la capacidad de sus padres para afrontar las dificultades sin perder la esperanza.
Una familia muy unida
Monserrat habló en numerosas ocasiones de la influencia que tuvo su padre en su forma de entender la vida. Según explicó, intentaba que sus hijos comprendieran la realidad sin dejarse vencer por ella.
También les inculcó la importancia de mirar más allá de sus propios problemas. Recordaba que les decía que muchas familias vivían una situación similar durante la posguerra y que era necesario ayudar a quienes peor lo estaban pasando para que no perdieran la esperanza.
Con el paso de los años, el talento de Caballé comenzó a abrirle nuevas oportunidades. Su carrera dio sus primeros pasos gracias, entre otras personas, al apoyo de la familia Bertrán y Mata, que sufragó parte de su formación y de las audiciones que necesitaba para continuar progresando.
Antes de alcanzar el reconocimiento internacional, la soprano pasó varios años en Suiza y Alemania junto a su familia. Aquella etapa tampoco estuvo exenta de dificultades.
«Fuimos a Suiza y allí estuvimos tres años que fueron muy duros por el idioma. Después, mi padre se trasladó a Alemania con toda la familia y allí pasamos cuatro años», relató. A ello se sumaron numerosos rechazos profesionales que pusieron a prueba su perseverancia. «Todo eran audiciones fracasadas y momentos tristes en los que nadie te quería y pensabas que tal vez habías escogido mal», reconoció.
Por suerte, la cantante pudo dejar atrás los malos momentos y con el paso del tiempo se convirtió en una de las artistas más influyentes de su generación. De ahí que sus reflexiones sigan teniendo peso en la actualidad.