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Pablo Motos (61 años) sobre el consejo de vida que le dio Juan Roig: «Mi seguridad no está en la rama, está en mis alas»

El presentador de 'El Hormiguero' cuenta en el pódcast 'Tengo un Plan' la metáfora con la que el presidente de Mercadona respondió a una pregunta sobre el futuro

Pablo Motos asegura que una conversación con Juan Roig le cambió por completo la manera de encarar las dificultades. El presentador de El Hormiguero recordó en una entrevista en el pódcast Tengo un Plan que una vez preguntó al presidente de Mercadona qué creía que iba a ocurrir al año siguiente. El empresario valenciano admitió que no lo sabía y le contestó con una pequeña fábula.

Según el relato de Motos, Roig le habló de un pájaro muy grande posado en una rama. Alguien le preguntó si no temía que la rama se partiera, y el ave respondió: «Mi seguridad no está en la rama, está en mis alas». De ahí, según explicó el presentador, se desprende una conclusión: confiar en las propias alas.

Una lección sobre la confianza en uno mismo

La metáfora sitúa la seguridad en las capacidades de cada persona y no en las circunstancias externas, que pueden cambiar o desaparecer. Motos no precisó cuándo ni en qué contexto se produjo la conversación con Roig.

No es la primera vez que el comunicador comparte esta anécdota. En enero de este año ya la había contado como invitado en el pódcast Aurea Camino un espacio centrado en la motivación y el crecimiento personal. La frase del empresario resume una forma de entender la vida que va más allá de los negocios y tiene que ver con cómo gestionar el miedo y la incertidumbre.

«No tengo tiempo de hacer el gilipollas»

En la entrevista, Pablo Motos relacionó ese consejo con su actitud actual ante los reveses. El presentador afirmó que, a sus 61 años, no quiere añadir sufrimiento innecesario a su vida. «No tengo tiempo de hacer el gilipollas», resumió. Añadió que sabe que es capaz de recuperarse de los golpes y que lo hace con todas sus fuerzas.

El éxito y la pérdida de ilusión

Pablo Motos también habló de cómo alcanzar ciertas metas puede alterar la forma de vivirlas. A su juicio, al principio todo provoca mucha emoción, pero con el tiempo uno se acostumbra y esa sensación se va apagando.

Para explicarlo, el presentador, natural de Requena (Valencia), recurrió a un recuerdo personal. Cuando no tenía dinero, ahorraba durante toda la semana para poder ir los viernes a un asador, y aquel momento le parecía lo mejor del mundo. Hoy, reconoció, podría ir cada día, pero no disfrutaría de la misma manera.