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Justin Bieber silencia el MetLife Stadium en el Mundial 2026 con una íntima versión de ‘Everything Hallelujah’

Justin Bieber cantando en el Mundial 2026
Justin Bieber en el Mundial 2026. (Foto: Getty)
Javi Fernández

Justin Bieber ha vuelto a demostrar que su regreso a la música va muy en serio. Después de meses alejado de los grandes escenarios y tras sorprender con el lanzamiento de su nuevo disco, el cantante canadiense ha protagonizado uno de los momentos más esperados del histórico primer espectáculo del descanso de una final del Mundial. El MetLife Stadium de Nueva Jersey ha sido testigo de su regreso por todo lo alto, con una actuación que ha vuelto a colocar al intérprete de Baby en el centro de todas las miradas. Eso sí, ha demostrado que sigue siendo uno de los mejores artistas a nivel internacional.

Si algo caracteriza al artista es su capacidad para emocionar con muy pocos elementos. Frente al espectacular despliegue técnico del resto de actuaciones, Justin Bieber ha optado por una puesta en escena mucho más íntima. Acompañado únicamente por una guitarra acústica y un micrófono, el canadiense ha interpretado Everything Hallelujah, una actuación que ha servido para recordar que su voz continúa siendo una de sus grandes señas de identidad.

Su regreso a los escenarios ya había despertado una enorme expectación meses atrás, cuando sorprendió en el festival de Coachella con una actuación muy comentada. En aquella ocasión apareció junto a un ordenador, recuperó antiguos vídeos de su etapa en YouTube y construyó un formato cercano al karaoke que terminó convirtiéndose en uno de los momentos más virales del festival. Ahora, el Mundial 2026 ha sido el escenario elegido para confirmar que aquella actuación no fue una excepción, sino el inicio de una nueva etapa artística.

Entre el público no faltó una de sus mayores seguidoras. Hailey Bieber, fundadora de la firma de cosmética Rhode y esposa del cantante, siguió la actuación desde las gradas del MetLife Stadium. La empresaria nunca ha escondido la admiración que siente por su marido y, en más de una ocasión, ha asegurado públicamente que es su «mayor fan», un apoyo que volvió a hacerse evidente durante una de las noches más importantes de la carrera reciente del canadiense.

El broche final llegó con una potente imagen proyectada en las pantallas del estadio: la silueta de un hombre vestido de rojo con el brazo levantado, una escena cargada de simbolismo que muchos interpretaron como un mensaje de fuerza, esperanza y paz. Una despedida a la altura de un artista que ha aprovechado el mayor escaparate del planeta para dejar claro que Justin Bieber ha vuelto.