La gran boda del hijo del presidente de Planeta en la Costa Brava que ha reunido a Susanna Griso, Matías Prats y otros 600 invitados
Guillermo Creuheras y Natalia Pujol de Castro se han dado el «sí, quiero» en una multitudinaria boda en la Costa Brava
Más de 600 invitados han acompañado a la pareja, entre ellos Susanna Griso, Matías Prats y Sonsoles Ónega
Guillermo Creuheras es hijo del presidente de Grupo Planeta y Atresmedia, José Creuheras
La Costa Brava se ha convertido este sábado en el escenario de una de las grandes bodas de la alta sociedad catalana. Guillermo Creuheras, hijo de José Creuheras, presidente del Grupo Planeta y Atresmedia, y Columna Martí, y Natalia Pujol de Castro, hija de Xavier Pujol y Marta de Castro Sagarna, se han dado el «sí, quiero» en una multitudinaria celebración que ha reunido a más de 600 invitados. La pareja, ambos de 27 años, ha celebrado una ceremonia religiosa en la iglesia de Sant Genís de Torroella de Montgrí, antes de trasladarse junto a familiares y amigos hasta una masía familiar situada en Ermedàs, en Palafrugell, donde los festejos han continuado hasta bien entrada la noche.
El enlace ha congregado a numerosos representantes de la vida empresarial, social, cultural y mediática española. Entre los asistentes han destacado Susanna Griso, Luis Enríquez, Sonsoles Ónega, Roberto Brasero, Helena Resano, Matías Prats y Vicente Vallés, además de otros rostros conocidos. También han formado parte de la extensa lista de invitados nombres como Ana Botín, Cristina Álvarez, Antonio Brufau, Javier Godó, Marc Murtra, Marc Puig, Francisco Reynés, Carmen Posadas o Pedro J. Ramírez. Una representación que refleja el entorno familiar y social de los novios y que ha convertido la boda en uno de los acontecimientos más destacados del fin de semana en la Costa Brava.
Una historia de amor que comenzó en la Cerdanya
Guillermo y Natalia se conocieron en 2019 en la Cerdanya, un lugar muy vinculado a sus respectivas familias y donde ambos acostumbran a pasar parte de sus vacaciones. En su caso, además, existía un vínculo que facilitó aquel primer encuentro: uno de los mejores amigos del novio es el hermano mayor de Natalia. Lo que comenzó con aquel encuentro en un entorno familiar fue consolidándose con el paso de los años hasta desembocar en este enlace celebrado seis años después.
Para su gran día, la pareja escogió la iglesia de Sant Genís de Torroella de Montgrí, uno de los edificios históricos más destacados del Bajo Ampurdán. La ceremonia religiosa estuvo marcada por la música y por varios detalles especialmente elegidos por los contrayentes. Guillermo hizo su entrada acompañado por su madre, Columna Martí, mientras sonaba I Will Always Love You, en la versión de Dolly Parton. Natalia, por su parte, llegó al templo del brazo de su padre, Xavier Pujol, al ritmo de Mio Cristo, de Rosalía. El coro Inspiration fue el encargado de poner música en directo a una ceremonia oficiada por mosén Ignacio Pujol, tío de la novia.
Los más pequeños de la familia también tuvieron un papel protagonista durante el enlace. Gabriela, de cinco años, y Pepe, de tres, sobrinos de Guillermo, fueron los encargados de llevar las alianzas hasta el altar. Las joyas tenían además un significado especial para la pareja, ya que fueron un regalo de Clara, una de las mejores amigas y testigos de Natalia. Mientras Guillermo optó por una alianza de diseño clásico, Natalia lució una pieza de líneas onduladas con un zafiro azul, incorporando así el tradicional «algo azul» de las novias.
Tres vestidos de novia y un traje de Santa Eulàlia
Uno de los grandes focos de atención del enlace ha sido el vestuario de Natalia Pujol. La novia ha confiado en Ze García, firma española de moda y alta costura fundada en Barcelona por José María García, para crear los tres diseños que ha lucido durante la jornada. Lejos de apostar por un único vestido, Natalia ha preparado tres propuestas diferentes para acompañar los distintos momentos de la celebración: uno para la ceremonia religiosa, otro para el banquete y un tercero destinado a la fiesta posterior.
Guillermo también ha apostado por una firma histórica de Barcelona para su gran día. El novio ha vestido un traje de Santa Eulàlia, reconocida casa de moda situada en el paseo de Gràcia, manteniendo así el vínculo con la moda catalana presente también en los estilismos de la novia.
Después de la ceremonia, los recién casados y sus más de 600 invitados se han desplazado hasta una masía familiar en Ermedàs, en Palafrugell, donde ha continuado la celebración. El escenario tiene además un significado especial para Natalia, ya que fue la casa de su madre, Marta de Castro Sagarna, fallecida hace diez meses. El espacio ha acogido el banquete y las celebraciones posteriores en una jornada marcada por los detalles familiares y por una cuidada puesta en escena.
La decoración floral ha corrido a cargo de Gang&the wool, el estudio creativo fundado por Manuela Sosa, que también ha preparado un pequeño taller durante el aperitivo para que los invitados pudieran crear sus propios accesorios florales. El catering ha sido servido por Aspic y la celebración se ha planteado con la intención de que los asistentes disfrutaran de un ambiente cercano y familiar pese a la dimensión de la boda.