¿De dónde viene la enemistad de Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina? Poca gente lo sabe
Sabina canta un tema titulado 'Yo quiero ser una chica Almodóvar'
Almodóvar no se sintió bien al escuchar el homenaje que le hizo Sabina
"No me hizo ni puñetera gracia", dice Almodóvar sobre la mítica canción
Durante mucho tiempo, Yo quiero ser una chica Almodóvar ha sido considerada una de las composiciones más emblemáticas de Joaquín Sabina, un tema que, en apariencia, nacía como un homenaje a Pedro Almodóvar. Escrita en los 90 junto al también reconocido Luis Eduardo Aute, la canción fue aceptada rápidamente, convirtiéndose en un símbolo de la conexión entre música y cine en una época especialmente prolífica para ambas disciplinas.
Sin embargo, lo que durante años fue interpretado como un tributo entre dos figuras clave del mundo de la cultura ha terminado revelando una lectura muy distinta. Más de tres décadas después de su lanzamiento, Pedro Almodóvar ha confesado públicamente que la canción nunca fue de su agrado, desmontando así una de las percepciones más extendidas en torno a esta obra.
Lejos de sentirse halagado, el cineasta manchego ha reconocido que siempre tuvo una visión crítica del tema, aunque optó por mantener silencio durante años. Pero, ¿por qué está tan ofendido? Tenemos la respuesta.
El homenaje de Sabina
Cuando la canción vio la luz en 1992, el contexto cultural favorecía este tipo de guiños entre creadores. Sabina, en plena consolidación como uno de los grandes cronistas musicales del país, decidió dedicar una letra al universo cinematográfico de Almodóvar, que por entonces ya había firmado una serie de películas que comenzaban a definir su estilo inconfundible.

El tema no se limitaba a una referencia superficial, sino que incorporaba menciones explícitas a títulos importantes de la filmografía del director, siguiendo un recorrido cronológico por su carrera hasta ese momento. Entre las obras citadas se encuentran Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, Entre tinieblas, Laberinto de pasiones, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, Matador, La ley del deseo, Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame y Tacones lejanos.
Esta enumeración convertía la canción en una suerte de retrato musical de la trayectoria del cineasta, algo que fue ampliamente celebrado por el público y la crítica. En aquel momento, pocos cuestionaron el carácter de homenaje del tema, interpretándolo como el reconocimiento de un artista hacia otro en plena expansión creativa.
Almodóvar, molesto e indignado
La percepción idílica de esta relación artística ha cambiado radicalmente tras las últimas declaraciones de Almodóvar, realizadas en el podcast La pija y la quinqui. En esa conversación, el director ha sido contundente al expresar su descontento con la canción, rompiendo un silencio que se había prolongado durante más de treinta años.
«A mí no me interesó. De hecho, no me gustó nada», declara de manera tajante, dejando claro que nunca se sintió identificado con la imagen que el tema proyectaba sobre su universo creativo. Según explicó, su reacción negativa no fue puntual ni fruto de una reinterpretación posterior, sino que se remonta al mismo momento en que escuchó la canción por primera vez.
El cineasta ha reconocido que decidió no hacer pública su opinión en su momento, evitando así generar una polémica innecesaria. .
Una letra con mucho significado
Uno de los aspectos que más ha sorprendido de las declaraciones de Almodóvar es su interpretación del contenido de la canción. Mientras que la mayoría de oyentes veía en ella un ejercicio de admiración, el director ha señalado que, a su juicio, el texto contiene elementos que pueden resultar despectivos.
En concreto, ha apuntado a ciertas referencias indirectas a figuras conocidas del entorno cultural, que en su opinión están tratadas con un tono poco respetuoso. Para Almodóvar, este tipo de alusiones introducen una «mala leche» que desvirtúa las buenas intenciones del tema, acercándolo más a una crítica encubierta que a un elogio sincero.
Esta interpretación contrasta con la defensa habitual de la canción como un ejemplo de la ironía característica de Joaquín Sabina, un recurso frecuente en su obra. No obstante, el director ha dejado claro que, en este caso, esa ironía no fue bien recibida, generando una incomodidad que nunca llegó a disiparse.
La enemistad entre los artistas
Más allá de la canción, las palabras de Pedro Almodóvar también arrojan luz sobre la escasa relación personal entre ambos artistas. Según ha explicado, nunca llegó a abordar este asunto directamente con Sabina, ni en público ni en privado, lo que ha contribuido a mantener una distancia prolongada en el tiempo.
El propio cineasta ha reconocido que el cantante tuvo conocimiento de su opinión negativa, aunque no ha detallado cómo se produjo esa comunicación. «Él, de algún modo, se enteró», señaló, sugiriendo que la información circuló por vías indirectas dentro del entorno cultural en el que ambos se movían.
Esta falta de diálogo ha impedido cualquier posible reconciliación o aclaración sobre el sentido de la canción, consolidando una relación marcada más por la indiferencia que por el enfrentamiento abierto. De hecho, Almodóvar ha subrayado que únicamente han coincidido en ocasiones puntuales.