La Policía estrecha el cerco contra el ex príncipe Andrés: investiga la visita secreta de Epstein a Balmoral y el uso ilegal de la finca
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Parece que los problemas no dejan de sobrevolar al ex príncipe Andrés. Después de haber cuestionado judicialmente la entrada de la Policía en su domicilio para realizar un registro y de abandonar Royal Lodge tras perder sus privilegios dentro de la familia real británica, el hermano del rey Carlos III vuelve a estar en el punto de mira. Esta vez, la Policía escocesa investiga sus visitas junto a Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell al castillo de Balmoral, una de las residencias más emblemáticas de los Windsor.
La investigación se centra en una estancia que habría tenido lugar en 1999, cuando Epstein y Maxwell se alojaron en la finca escocesa de la familia real. La visita vuelve a poner el foco sobre la relación que mantenía Andrés con el financiero estadounidense, condenado por delitos sexuales y cuya red de explotación de menores salpicó a numerosas personalidades. Además, las imágenes que han salido a la luz en los últimos meses han añadido nuevos elementos a una historia que el antiguo duque de York lleva años intentando dejar atrás.
Según las informaciones publicadas por The Guardian e ITV, algunas fotografías muestran a Epstein y Maxwell en una cabaña de la propiedad de Balmoral. Otras imágenes difundidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos parecen situar a Andrés y Epstein juntos durante una jornada de caza en la finca. Un material gráfico que ha vuelto a despertar preguntas sobre la naturaleza de la relación entre ambos y sobre los encuentros que pudieron mantener en el entorno de la familia real británica.
Uno de los aspectos que se están examinando es la posible presencia de mujeres trasladadas hasta la propiedad. Esta línea aparece en las informaciones que han trascendido sobre las pesquisas, aunque la Policía de Escocia no ha confirmado públicamente que ese sea el objeto concreto de su investigación. En su comunicado, el cuerpo policial ha señalado: «Hemos recibido información y se están llevando a cabo investigaciones activas, pero se encuentran en una fase muy inicial». También ha asegurado que todas las actuaciones estarán basadas en las pruebas y que las necesidades de las víctimas supervivientes ocuparán un lugar prioritario.
Las pesquisas de Balmoral no son las únicas que mantienen en alerta a las autoridades británicas tras la publicación de nuevos documentos relacionados con Epstein. El Consejo Nacional de Jefes de Policía ha confirmado que distintos cuerpos, entre ellos la Policía Metropolitana, Thames Valley y Surrey, tienen investigaciones abiertas. No existe una única operación a escala nacional, sino varias líneas de trabajo que buscan esclarecer posibles delitos e identificar a víctimas, testigos y personas que pudieran estar implicadas.
Entre ellas se encuentra la investigación de Thames Valley Police sobre la denuncia de una mujer que sostiene que fue trasladada al Reino Unido cuando tenía 20 años para mantener relaciones sexuales con Andrés. La acusación fue trasladada a través de un abogado estadounidense y constituye un asunto independiente de las pesquisas sobre las visitas de Epstein y Maxwell a Balmoral. Por el momento, se trata de una alegación que deberá ser examinada por los investigadores.
El nombre del antiguo príncipe ya había vuelto a ocupar titulares el pasado mes de febrero, cuando fue detenido bajo sospecha de mala conducta en el ejercicio de un cargo público. La investigación estaba relacionada con las acusaciones de que habría compartido información confidencial con Epstein durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido. Andrés fue interrogado bajo cautela y quedó posteriormente en libertad mientras continúan las pesquisas, sin que se hayan presentado cargos. Él ha negado haber cometido irregularidades.
De esta manera, la investigación sobre las visitas a Balmoral abre un nuevo frente para Andrés Mountbatten-Windsor y complica, si cabe aún más, su situación. Una residencia que durante décadas ha sido uno de los refugios estivales de la familia real británica aparece ahora en el foco de las autoridades por unos encuentros que se remontan a 1999 y cuyo alcance todavía está por esclarecer.