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Novias

Una cola de tres metros con sello español y una tiara histórica: el ‘look’ nupcial de Paulina de Württemberg.

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

La aristocracia europea se ha dado cita en Baviera para celebrar la boda religiosa de Paulina de Württemberg y el conde Constantin zu Königsegg-Aulendorf, un enlace que ha reunido tradición familiar, joyas históricas y moda nupcial con sello español. La novia, perteneciente a una de las familias nobles más antiguas de Alemania y vinculada a la dinastía de la emperatriz Sissi, ha elegido un diseño confeccionado a medida por el atelier madrileño Valenzuela. El vestido, de líneas clásicas, cuerpo plisado y una espectacular cola de casi tres metros, ha compartido protagonismo con una tiara de diamantes heredada de su familia. La ceremonia, celebrada en una iglesia muy especial para los Württemberg, ha congregado a cerca de 300 invitados en uno de los acontecimientos sociales más destacados de la temporada.

Un vestido de novia con sello español

Paulina de Württemberg ha confiado en Valenzuela, el atelier madrileño especializado en moda nupcial, para dar forma a su vestido de novia. La elección ha aportado un toque español a una boda marcada por las tradiciones de la aristocracia alemana, con un diseño que apuesta por la elegancia clásica y los detalles cuidados.

La duquesa ha lucido un vestido de cuerpo plisado, escote barco y mangas cortas abullonadas. Una combinación que equilibra la sobriedad de las líneas con el volumen de las mangas y la textura del tejido. El elemento más llamativo ha sido la cola, de casi tres metros, que aportaba movimiento y solemnidad al conjunto durante su llegada a la iglesia.

El estilismo se completaba con un velo de encaje sujeto a una joya familiar. En lugar de recurrir a accesorios contemporáneos o especialmente llamativos, la novia ha apostado por piezas con historia, en consonancia con el legado de su familia.