Los dermatólogos advierten del amor peligro que acecha a la Generación Z: «El bronceado indica que ha existido una agresión solar»
Bronceado cero: cómo evitar quemarte en un verano abrasador
Cómo lograr un bronceado bonito y durarero en unos sencillos pasos

Con esto de que vuelvan a aparecer tendencias que parecían enterradas en el baúl de los recuerdos de principios de siglo, hay algo que ha resurgido y que está preocupando especialmente a los dermatólogos: el bronceado extremo. Tantas veces escuchando a nuestros mayores las atrocidades que hacían para conseguir el bronceado más extremo y ahora parece que la generación Z ha vuelto a caer en el reto. Están quienes culpan a las redes sociales y quienes defienden que esto ha sido algo que siempre ha estado, pero lo cierto es que ponerse moreno hasta extremos insospechados es algo que, lejos de ser un signo de belleza, puede ser un riesgo a largo plazo para la salud de la piel.
Consecuencias de una exposición al sol
Comúnmente, el bronceado se entiende como un signo que suele estar ligado a la belleza, pero del que no vemos más allá. Lo cierto es que el bronceado «indica que ha existido una agresión solar previa, aunque no haya llegado a producirse una quemadura», explica la dra. Cristina Corredera, directora médica de IMR Torrent.

Cuando nos exponemos al sol de forma excesiva o prolongada, la piel pone en marcha una serie de mecanismos de defensa: «Los melanocitos producen melanina para intentar frenar el daño», explica Esteban Martínez, farmacéutico y formador de HD Dermocosmetics. Y eso es exactamente lo que vemos como bronceado.
El cambio de color indica que la piel está defendiéndose frente a los daños nocivos del sol en la piel, «y que con el tiempo, no de forma inmediata, se acumularán y provocarán los daños celulares», apunta la especialista. Por tanto, aunque haya personas que se broncean de forma progresiva, sin tener quemaduras solares agudas, «el daño se va acumulando de manera silente y terminará provocando más o menos secuelas en función de factores añadidos como el fototipo de piel y el tiempo acumulado de exposición, entre otros factores».

¿Existe entonces el concepto de bronceado saludable? Lo cierto es que todos los expertos coinciden en que esta afirmación es algo controvertida. Vicente Calduch, farmacéutico y CEO de los Laboratorios Calduch, subraya que «desde el punto de vista biológico y dermatológico, el bronceado inducido por radiación ultravioleta no representa un estado de salud cutánea, sino una respuesta adaptativa frente a una agresión ambiental».
Principales sucesos
Aunque el bronceado proporciona un aspecto con el que nos vemos mucho mejor y más saludables, la Dra. Corredera subraya: «Biológicamente es una respuesta defensiva de la piel». Alineado con ello, destaca que hay cuatro sucesos principales que dañan la piel:

- Se activa la producción de melanina: la radiación UV estimula a los melanocitos, células especializadas que producen melanina, el pigmento responsable del color de la piel. La melanina actúa absorbiendo parte de la radiación y ayudando a proteger el ADN de las células cutáneas. Por eso aparece el bronceado: no es un signo de salud, sino una respuesta defensiva de la piel frente a una agresión.
- Daños en el ADN celular: la radiación UV puede penetrar en las capas de la piel y alterar el ADN de las células. Aunque el organismo dispone de mecanismos de reparación, una exposición intensa o repetida puede superar esa capacidad y provocar mutaciones acumulativas, provocando lesiones premalignas (queratosis actínicas) y malignas (carcinomas basocelulares y espinocelulares).
- Aparece inflamación: cuando la exposición es excesiva, se desencadena una respuesta inflamatoria. Los vasos sanguíneos se dilatan, aumenta el flujo sanguíneo y aparecen síntomas como enrojecimiento, calor, sensibilidad o dolor. Esto es todavía más importante en pacientes que tienen dermatitis inflamatorias como la rosácea o piel sensible y, en los casos más graves, se producen quemaduras solares.
- Generación de radicales libres: la radiación UV favorece la formación de especies reactivas de oxígeno, conocidas como radicales libres. Estas moléculas pueden dañar proteínas, lípidos y estructuras celulares, acelerando el envejecimiento cutáneo y promoviendo precánceres y cánceres de piel.
- Aceleración del fotoenvejecimiento: la exposición solar acumulada degrada fibras de colágeno y elastina, esenciales para la firmeza y elasticidad de la piel. Como consecuencia, pueden aparecer arrugas prematuras, pérdida de elasticidad, manchas pigmentarias, textura irregular y todo ello derivar en un aspecto apagado o envejecido.

Un aspecto a tener en cuenta es el valor del corto a largo plazo en este sentido. Es decir, lo que a corto plazo vemos sobre el daño del sol son quemaduras, rojeces o sequedad. Pero a largo plazo, Esteban Martínez destaca que este daño se traduce en fotoenvejecimiento (pérdida de firmeza, arrugas más marcadas, manchas que van apareciendo con el tiempo) y en lesiones que, si no se tratan a tiempo, pueden derivar en problemas más serios (queratosis actínicas, hiperpigmentación crónica y cáncer cutáneo, entre otros).
Observa las señales de alarma
Puesto que el bronceado es algo casi inevitable durante esta época del año, conviene tener una guía básica sobre el cuidado de la piel para poder prevenir males mayores. En palabras de Vicente Calduch, «la detección precoz de estos cambios es fundamental para el diagnóstico temprano de lesiones premalignas y cánceres cutáneos, especialmente del melanoma, cuya supervivencia depende en gran medida del estadio en el momento del diagnóstico».

Cómo hacerlo es sencillo, y solo requiere de ciertos conocimientos previos. La regla más práctica para evaluar lunares y manchas que ofrece Esteban Martínez se resume en las letras ABCDE: «Asimetría, bordes irregulares, color heterogéneo dentro de la misma mancha, diámetro superior a 6 milímetros y cualquier evolución o cambio reciente en tamaño, forma o textura». Pero el especialista destaca que hay señales que van más allá de los lunares, como «manchas escamosas que no desaparecen con hidratación, zonas de piel engrosada con aspecto diferente al resto o la aparición de muchos lentigos nuevos en poco tiempo son motivos suficientes para pedir cita».