El sencillo hábito de 10 minutos que ayuda a combatir la hinchazón y el bloqueo mental
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Hay días en los que el cuerpo parece necesitar un pequeño empujón para arrancar. No hace falta completar una sesión de gimnasio, correr durante media hora ni reservar una franja específica de la mañana para entrenar. Algo tan sencillo como caminar durante unos diez minutos puede ser suficiente para activar el organismo y cambiar cómo afrontamos las primeras horas del día. Un paseo corto, especialmente por la mañana, puede favorecer la movilidad intestinal, ayudar a sentirse menos hinchada y, al mismo tiempo, despejar la mente. Además, caminar también se relaciona con una mayor creatividad y con una menor intensidad de los pensamientos repetitivos. La clave está precisamente en algo tan sencillo como levantarse y ponerse en movimiento.
Diez minutos pueden cambiar cómo empieza el día
La falta de tiempo suele ser una de las principales excusas para no hacer ejercicio. Sin embargo, caminar no exige equipamiento, gimnasio ni una preparación especial. Basta con salir de casa y mantener un ritmo cómodo durante unos minutos. La propuesta parte de una experiencia cotidiana: caminar unos diez minutos antes de comenzar la jornada puede marcar diferencias frente a pasar directamente de la cama, el desayuno o la ducha al ordenador.
La sensación después de ese pequeño desplazamiento puede ser de mayor activación y concentración. También puede ayudar a combatir esa sensación de pesadez que muchas personas experimentan al comenzar el día, especialmente cuando pasan las primeras horas prácticamente inmóviles.

Caminar también puede estimular la creatividad
Uno de los aspectos más interesantes de este hábito está en sus efectos sobre la mente. Una investigación de la Universidad de Stanford encontró que caminar podía incrementar la creatividad hasta un 60% frente a permanecer sentado. El movimiento rítmico parece favorecer un estado mental más flexible, algo especialmente interesante cuando estamos intentando encontrar una idea o resolver un problema.
La neurocientífica Ana Asensio explica que caminar, cambiar de entorno y adoptar una postura más activa pueden ayudar a desbloquear el pensamiento. También señala que moverse puede favorecer la regulación emocional y reducir la intensidad de determinados pensamientos repetitivos.
La explicación es bastante sencilla: cuando estamos atrapados en un problema y seguimos sentados dándole vueltas, continuar pensando no siempre consigue sacarnos del bloqueo. Cambiar físicamente de posición puede ayudar a cambiar también el foco de atención. Por eso, levantarse y caminar puede ser especialmente útil después de una mañana frente al ordenador o durante esos momentos en los que la cabeza parece funcionar en círculos.

Un aliado para las digestiones
El beneficio no se queda en el cerebro. Caminar también puede favorecer los procesos digestivos gracias al movimiento que genera en el organismo. La doctora Rajsree Nambudripad explica que caminar activa de forma natural la movilidad intestinal y que permanecer sentada cuando existe sensación de hinchazón no es la mejor opción.
No hace falta salir a caminar durante una hora para introducir este estímulo. Dar unas vueltas por la oficina, subir algunas escaleras o salir diez minutos a la calle son formas sencillas de romper los periodos prolongados de sedentarismo.
Esto resulta especialmente práctico para quienes trabajan sentados durante muchas horas. Un pequeño paseo antes de comenzar la jornada puede convertirse en una forma fácil de activar el cuerpo después del descanso nocturno.