La venganza de ‘Sálvame’ tiene nombre propio
En las últimas semanas, el caso Lydia Lozano ha rozado la delgada línea que separa la civilización de la barbarie
Todo el mundo conoce a ‘Sálvame’. Las víctimas y los verdugos van cambiando de posición en cada amanecer. El que hoy es el malo, pide justicia y demanda indulgencia, al día siguiente es quien ajusta la guillotina. Es así. Todos forman parte de ese conglomerado, ese ecosistema paralelo que consigue eclipsar a miles de personas frente a su televisor.
Sin embargo, en las últimas semanas, el caso Lydia Lozano ha rozado la delgada línea que separa la civilización de la barbarie. Desde que el pasado 5 de febrero la periodista lanzara una información sobre Rocío Carrasco y su hija Rocío Flores, sus posteriores semanas solo han ido en curva descendente. Se ha convertido en la protagonista absoluta después de que reconociera que había sido víctima de un engaño por una de sus fuentes. Un funesto error que, sin embargo, ha provocado que se cuestionase la preciada credibilidad y la profesionalidad de la veterana periodista.
Aunque fueron muchos los que aprovecharon la ocasión para lanzar acusaciones sobre Lozano, la actitud beligerante de uno de ellos destacó por encima de las demás. Se trata de Antonio Montero. Entre otras acusaciones, culpaba a Lydia Lozano de haber firmado con su nombre reportajes que hacían otros durante 15 años. Ella negaba dicha inculpación aportando como pruebas sus portadas y reportajes cuidadosamente archivados y plastificados. Sin embargo, el paparazzi volvía a contratacar con una cinta con testimonios de profesionales de la información criticando duramente el trabajo de Lydia. Algo que dinamitó por completo a la periodista no entendiendo por qué su compañero de mesa cargaba de esa manera contra ella: “Mala persona. Él (Antonio Montero) se ha encargado de traer esa cinta. Ha ido a buscar porquería sobre mí. Qué necesidad tengo yo de humillarme así”, decía Lozano mientras, de rodillas, recogía del suelo todas sus portadas.
A partir de ese momento, la actitud de Antonio Montero no solo fue condenada por Lydia Lozano. Todos sus compañeros entendieron que el fotógrafo se había excedido. La pregunta está clara: ¿Por qué Antonio quiso hacer estallar a Lydia? ¿Con qué propósito?
El giro se producía en ese mismo momento. Montero conseguía hacerse con la totalidad del banquillo de los acusados. El fotógrafo se convertía en el centro de la polémica. Tras eso, muchos periodistas reputados salieron para dar la cara por su compañera Lydia Lozano y cargar contra el periodista gráfico. Es el caso de Carlos Ferrando quien acusa a Montero de crear polémica a propósito para acudir más días al programa.
Por su parte, Belén Esteban también ha querido dar su opinión sobre su compañero calificando su papel como “rastrero”.
¿Cómo se siente ahora Antonio Montero habiéndose convertido en el centro neurálgico de todas las críticas?
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