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El ‘nuevo bebé’ de Fernando Alonso: un Pagani ‘Diamante Verde’ de 10 millones de euros

El piloto asturiano ha sido visto en Mónaco al volante de un Pagani de 10 millones

El campeón de F1 compagina su nueva vida familiar con apariciones que no pasan desapercibidas en el universo del lujo automovilístico

Fernando Alonso ha sido cazado en Mónaco al volante de un Pagani Zonda Roadster Diamante Verde, una de las piezas más exclusivas del mundo del motor, valorada en torno a los 10 millones de euros. Y todo esto en un momento profesional en el que Alonso sigue mostrando una paciencia casi infinita. A pesar de competir con uno de los monoplazas menos competitivos de la parrilla tras el cambio de reglamento, el piloto de Aston Martin no sólo no baja los brazos, sino que continúa defendiendo públicamente el proyecto de la escudería británica.

Fuera de los circuitos, sin embargo, su vida atraviesa una etapa completamente distinta. Alonso ha sido padre recientemente junto a la periodista Melissa Jiménez, dando la bienvenida al pequeño Leonardo hace unos meses. Una nueva faceta que el piloto ha recibido con naturalidad y humor, incluso entre viajes, entrenamientos y compromisos deportivos. Sobre su adaptación a la paternidad, el asturiano no perdía su tono irónico habitual: «Tiene que estar por debajo de los 30 segundos», bromeaba sobre su récord cambiando pañales. «Por la noche hay momentos de estrés, no sé si todo queda bien puesto, pero soy rápido», añadía entre risas.

El Zonda Roadster Diamante Verde, creado por la firma italiana Pagani, es una de las versiones más radicales del mítico modelo. Fabricado prácticamente como una pieza de colección, combina una carrocería en fibra de carbono vista con acabados en tonos verde esmeralda y detalles artesanales que elevan cada unidad al nivel de obra de arte automovilística.

Bajo su silueta escultórica se esconde un motor V12 de origen Mercedes-AMG Mercedes-AMG, con más de 750 caballos de potencia, capaz de ofrecer una conducción sin filtros, directa y mecánica, en la línea más pura del automovilismo analógico. Un coche extremo, casi anacrónico en la era de la electrificación, pero perfectamente coherente con alguien que ha hecho de la exigencia, la precisión y la búsqueda constante de sensaciones al límite su forma de vida.