Josué Reyzabal recuerda el momento más hollywoodiense de los 100 años de Cines Callao: «Cortamos Gran Vía para Chris Hemsworth»
El 11 de diciembre de 1926 abrió las puertas por primera vez el Cine Callao
En su centenario, los Cines Callao han organizado una agenda completa de actividades durante todo el año
Hay fechas que definen determinados lugares. Para una de las ubicaciones más emblemáticas de Madrid, la fecha sería el 11 de diciembre de 1926, cuando el Cine Callao reunió por primera vez en la historia de la ciudad a cientos de personas frente a la gran pantalla. Fue en un edificio situado en la Gran Vía de Madrid diseñado por el joven arquitecto Luis Gutiérrez Soto y construido en tan sólo ocho meses. Desde entonces, el cine ha sido testigo férreo de la historia de la ciudad, ofreciendo un respiro cultural a sus ciudadanos en tiempo de guerras, y siendo lugar de encuentro de locales y ciudadanos en los mejores años de la ciudad durante estos cien años de vida de estos cines. De toda su historia, más de 80 años, la familia de Josué Reyzabal, consejero delegado de Callao City Lights y Arconte, ha estado al frente de su dirección. Como representante de la tercera generación frente a los cines, su voz es la que nos contará cómo ha sido la preparación de los 100 años de los cines y cuáles son los hitos que más han marcado su historia.
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Un cine que habla de las primeras veces
Si nos retrotraemos en la historia, aquel diciembre del 26 el proyector se iluminaría por primera vez con la película del clásico Luis Candelas, el bandido de Madrid, uno de los personajes más célebres de la ciudad cuya leyenda también alimenta otro icono centenario de Madrid, el restaurante La Cueva de Luis Candelas, ha pasado un siglo.
Por aquel entonces el cine era mudo y los films se acompañaban de sonido en directo. Lo mismo que ocurría con el cine de verano que comentábamos al principio de este encuentro. La voz llegaría en el 29 con la proyección de El cantor de jazz y la primera película en español que se rodó en Hollywood, El cuerpo del delito; en mayo de 1930 también se proyectó en este cine. Desde luego, no podríamos enumerar cuántas veces se ha podido hablar de la magia de las primeras veces a lo largo de la historia del cine. Un siglo da para mucho, pero dentro de la trayectoria de los Cines Callao aparece presumiblemente el honor de haber proyectado «la primera película sonora, la primera película hablada, la primera película en 3D… Ha habido muchas primeras veces en este cine».
Cien años dan para mucho, sobre todo para consolidar una ubicación como un símbolo colectivo de Madrid. Los Cines Callao son eso: un lugar donde la gente queda, se encuentra y reconoce la ciudad. Es el lugar donde se queda antes de salir, el punto de referencia al que todos saben llegar y una de las estampas más reconocibles de Madrid para quienes visitan la ciudad por primera vez. Josué Reyzabal así lo define: un lugar de encuentro.
«Para mí, los Cines Callao es un edificio que ha unido a las personas, pues cuando no ha sido una premier, ha sido un evento o ha sido quedando con tu amiga o tu amigo en la plaza. Entonces sí, creo que las cosas importantes suelen pasar por aquí».
Y aun así hay cosas que desconocemos de este lugar, como que hay una terraza en su azotea que durante los años previos a la Guerra Civil sirvió como cine de teatro. «Hoy es el espacio más VIP de los cines, donde celebramos premieres más exclusivas», nos cuenta Josué. El ejemplo más latente fue aquella en la que Disney tomó todo el edificio para celebrar la premier del biopic de Bruce Springsteen. «Estaba en la parte de abajo del edificio Manel Fuentes, gran imitador de Springsteen, dando un concierto, en la sala la proyección y arriba Jeremy Allen y los actores en un photocall exclusivo».
Las generaciones que hemos llegado más tarde a la ciudad tampoco sabíamos que el sótano en su momento fue un gran café, después una sala de billar y, en 1970, sede de las fiestas de Xenon. «¿Sabes lo que es? Fue una discoteca que funcionó en el sótano menos uno durante la movida madrileña, en los años 70 y 80». Ahora este espacio está ocupado por una segunda sala de cine de 400 butacas, la principal cuenta con 750.