¿Qué es el ahogamiento secundario?
En verano todos hacemos más uso de playas y piscinas, lo que requiere extremar la precaución para evitar que los niños puedan sufrir distintos percances como es el ahogamiento. Una situación esta que trae consigo que también pueda tener lugar otra que es menos conocida y que responde al nombre de ahogamiento secundario.
¿Quieres conocer de qué se trata? Te lo contamos a continuación.
¿Qué es el ahogamiento secundario?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que esta situación que ahora nos ocupa ha generado una gran controversia. ¿Por qué? Porque hay pediatras que exponen que ese no existe y otros que afirman tajantemente que sí.
Quienes respaldan su existencia vienen a indicar que se trata de una situación que pueden vivir los pequeños que han sufrido casi un ahogamiento, es decir, que han estado inconscientes debajo del agua durante un tiempo y que luego, gracias a las medidas de reanimación que se les han realizado, han conseguido recuperarse sin ningún problema.
No obstante, se considera que después de encontrarse bien, en un periodo de entre 1 hora y 72 horas posteriores a esa situación traumática que ha pasado, puede sufrir un ahogamiento secundario o también llamado ahogamiento seco. Este será fruto del hecho de que el agua ha llegado a sus alvéolos trayendo consigo tanto que esos se cierren como que presenten una notable irritación.
Síntomas del ahogamiento secundario
En concreto, son varias las señales que pueden venir a indicar claramente que el pequeño está padeciendo la situación que nos ocupa. Nos estamos refiriendo, en concreto, a algunas tales como las siguientes:
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- El menor empieza a toser de forma contundente.
- Presenta una notable dificultad para poder respirar.
- Empieza a mostrar pérdida de memoria.
- El menor manifiesta que está comenzando a sentirse realmente muy cansado, lo que le llevará a tumbarse.
- Es incapaz de pronunciar ciertas palabras.
- No es capaz de mantener la atención.
¿Qué medidas tomar?
Ante esta situación que nos ocupa, los padres lo que deben hacer es llevar al menor rápidamente al hospital. Allí habrá que explicarle a los doctores el casi ahogamiento que ha padecido pues eso les llevará a poder realizar un diagnóstico más certero. De esta manera, podrán tomar las medidas oportunas cuanto antes para evitar que el menor pueda sufrir un daño realmente grave. Es más, cabe la posibilidad de que si no se actúa de forma rápida pueda producirse incluso la muerte.
¿Cómo prevenirlo?
Si hay una manera de prevenir el ahogamiento secundario es no dudando en proceder a llevar al pequeño al hospital después de haberse recuperado gracias a las medidas de reanimación. Puede parecer que se encuentra perfectamente bien, pero es necesario que sea examinado por un profesional médico, que puede incluso tomar la decisión de mantenerlo unas horas en observación para comprobar cómo evoluciona. De esta manera, se podrán tomar medidas adecuadas para conseguir que se encuentre bien y que no sufra el citado ahogamiento secundario o seco.
Consejos para evitar el ahogamiento
No obstante, si hay una manera de evitar la situación que nos ocupa es consiguiendo precisamente que el niño no sufra el “casi ahogamiento” inicial en la playa o en la piscina. Para eso, hay que seguir una serie importante de medidas como son las siguientes:
- Si los hijos son muy pequeños es fundamental que, en todo momento, tengan puesto flotador, manguitos o un artículo de características similares.
- Jamás hay que dejar solos a los menores en la playa o en la piscina. Es necesario que siempre tengan la presencia cercana de un adulto que pueda socorrerles en cualquier momento en el que sea necesario.
- De la misma manera, es esencial que nunca se les pierda de vista. Hay que estar pendientes de ellos en todo momento para poder actuar rápidamente en caso de que tengan algún problema. Así, por ejemplo, si van con más de un adulto, estos se pueden turnar a la hora de vigilar a los niños.
- No menos importante es que cuando se esté en la piscina no se les deje correr ni jugar por lo que el borde de esa. Y es que se pueden escurrir e incluso golpear cayendo en el agua y pudiendo sufrir un ahogamiento.
- Se recomienda no acudir a ninguna playa o piscina donde no se cuente con la presencia de, al menos, un socorrista. Este es un profesional esencial a la hora de conseguir socorrer a cualquier niño en momentos complicados.
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