Los vecinos de Palma denuncian que los turistas aparcan las bicis en el edificio histórico de la Llotja
Palma vive estos días en estado de ebullición por cicloturistas y la celebración de la Feria Náutica
La Llotja de Palma, joya del gótico civil construida por Guillem Sagrera, ha alcanzado los 600 años de historia
Los vecinos del casco histórico de Palma suman causas por las que protestar. Hace pocos días, OKBALEARES publicó la queja de estos vecinos por la irrupción en la zona de músicos callejeros que usan altavoces muy potentes y que molestan al vecindario. Ahora suman a sus quejas que los cicloturistas aparcan sus bicicletas para tomar un refresco o comer en la plaza de la Llotja. Lo malo es que apoyan las bicis en el edificio gótico de la Llotja acabado de construir en 1452.
La imagen ilustra una situación que se está dando a menudo: los cicloturistas que van en bicicleta por Palma aparcan las bicis en este preciado edificio para sentarse a comer o a refrescarse en alguno de los establecimientos que ocupan la plaza.
Se da la circunstancia de que el edificio de la Llotja, muy querido por los palmesanos, está ultraprotegido ya que se trata de un edificio gótico diseñado por el maestro de obras Guillem Sagrera entre los años 1426 y 1452. Un lugar especial, abierto a la ciudadanía, que acoge exposiciones de alto nivel en los últimos años.
El nuevo cabreo de los vecinos se suma al anterior: mientras todo esto ocurre, la plaza de la Llotja tiene todos los días la amenización de turno por parte de músicos callejeros con altavoces muy potentes. La otra gran queja de este año de la asociación de vecinos Llotja-Borne, que en sus redes sociales denuncian así los hechos: «Plaza de la Lonja, gran comedor con amenización musical y parking-monumento para bicicletas de los turistas».
Todo esto sucede cuando, al mismo tiempo, la fachada marítima -frente a La Llotja- está ocupada por la Feria Náutica con un gran éxito de asistentes, y una feria alimentaria a muy pocos metros que también tiene música con altavoces.
La Llotja de Palma, joya del gótico civil construida por Guillem Sagrera entre 1426 y 1447, ha alcanzado los 600 años de historia. La construcción de la Llotja de la ciudad de Mallorca estuvo vinculada a la constitución del Colegio de la Mercadería. En el año 1409, a solicitud del embajador del reino de Mallorca, el rey Martín I autorizó la reunión de los mercaderes en corporación, como también que cobraran arbitrios sobre los géneros entrantes o salientes del puerto. Los beneficios tenían que servir para atender las necesidades de la mercancía y del estamento, y el sobrante, para construir un palco que ennobleciera la actividad y la ciudad.
El 11 de marzo del año 1426 se firmó el contrato entre los representantes del Colegio de la Mercadería y el maestro Guillem Sagrera para que continuase y concluyera el edificio que se construía en la plaza de los Boters. Se considera que la Llotja se había iniciado en torno a 1421 y que el contrato sirvió para concretar los deberes y obligaciones de las partes.
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