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Plaga de ratas en Palma: campan a sus anchas por las ramas de los árboles como si fueran las ardillas de Hyde Park

Vecinos de la barriada del Coll d'en Rabassa denuncian que en alguna ocasión se han encontrado roedores en sus casas

La alarma se ha instalado en el barrio palmesano de Coll d’en Rabassa, donde los vecinos viven desde hace semanas una situación que califican de «insostenible» y «vergonzosa». Lo que parecía un problema puntual se ha convertido en una auténtica pesadilla nocturna: una plaga de ratas que no solo invade las calles, sino que ha colonizado las ramas de los árboles, comportándose —según denuncian los residentes— «como si fueran las ardillas de Hyde Park».

Cada noche, cuando cae el sol, comienza el inquietante espectáculo. Decenas de roedores trepan por los troncos y se desplazan con agilidad entre las ramas, generando una escena tan surrealista como perturbadora. Los vecinos aseguran que el fenómeno se repite día tras día, sin que hasta el momento se haya logrado poner freno a la proliferación.

Las redes sociales se han convertido en el altavoz de la indignación. Numerosos vídeos muestran a las ratas moviéndose con total impunidad, mientras los testimonios de los residentes reflejan una creciente desesperación. «Buenas tardes, ojo con andar por debajo de los árboles por las noches porque están llenos de ratas. Esto es noche tras noche y no hay ni una ni dos. Es vergonzoso tener que vivir así», denuncia uno de los mensajes que más se ha difundido.

El relato vecinal no se queda ahí. La situación ha llegado a tal extremo que muchos aseguran que ya no pueden abrir las ventanas de sus casas por miedo a que los roedores se cuelen en el interior. «Las hemos visto paseándose por el jardín. Es una auténtica invasión», explican. La sensación de inseguridad crece, y con ella, el malestar generalizado.

Según explican expertos consultados, este tipo de comportamiento no es tan extraño como podría parecer. El aumento de las temperaturas y los cambios estacionales provocan que los roedores abandonen sus escondites habituales y busquen nuevos refugios. Las ramas de los árboles les ofrecen una vía de escape frente a la presencia humana, además de facilitar el acceso a viviendas, terrazas y balcones.

Sin embargo, lo que podría considerarse un fenómeno natural se ha convertido en un problema de salud pública. Aunque las ratas no suelen atacar de forma directa, una mordedura de rata puede tener consecuencias graves y requiere atención médica inmediata. Estos animales pueden transmitir enfermedades peligrosas, lo que incrementa la preocupación entre los residentes.

A todo ello se suma un factor que, según los propios vecinos, agrava la situación: la combinación de un solar sin urbanizar, la acumulación de contenedores de basura y la presencia de personas que alimentan a colonias de gatos en la zona. Este «cóctel perfecto», unido a las altas temperaturas, estaría favoreciendo la reproducción masiva de los roedores y su expansión sin control.

«Llevamos tiempo avisando al ayuntamiento y nadie hace nada», lamentan los afectados, que aseguran sentirse abandonados por las autoridades. No obstante, desde el departamento de Medio Ambiente se ha confirmado el envío de brigadas especializadas para evaluar el problema y aplicar medidas de control. Una actuación que los vecinos consideran tardía ante la magnitud de la situación.

Mientras tanto, en Coll d’en Rabassa el miedo sigue creciendo. Las noches ya no son tranquilas, y los árboles —antes símbolo de vida y sombra— se han convertido en el epicentro de una invasión que mantiene en vilo a todo un barrio. La pregunta que muchos se hacen ahora es inevitable: ¿hasta cuándo tendrán que convivir con esta inquietante presencia que, lejos de desaparecer, parece multiplicarse cada día?