El infierno de una camarera de piso con su alojamiento en Ibiza: «Sólo he aguantado una noche, era muy deprimente»
Juani ha denunciado en redes sociales en estado insalubre de la habitación donde tenía que vivir: "Esto es decadente"
Polémica en Ibiza. Juani, una camarera de piso de origen granadino, ha denunciado a través de redes sociales las condiciones insalubres en las que se vio obligada a alojarse durante su estancia como trabajadora en un hotel de la isla. «He aguantado una noche y me he ido, era muy deprimente», asegura totalmente indignada.
En el vídeo publicado en TikTok se muestra una pequeña habitación compartida llena de electrodomésticos en pésimas condiciones: un frigorífico que se cae a trozos y con restos de moho, un microondas oxidado, colchones manchados, paredes llenas de humedad, un inodoro y un plato de ducha sucios y amarillentos, y un baño que emana un olor insoportable. «Esto es decadente, que nadie se calle, porque esto no se le hace a un ser humano», afirma la empleada mientras enseña el inmueble.
Además, estas malas condiciones se extienden a las zonas comunes, con pasillos con prácticamente nula iluminación. «Tienes que alumbrar con la linterna del móvil porque sino es imposible meter la llave», asegura a OKBALEARES la afectada.
La contradicción es absoluta. Y es que la afectada se encontró con estas deplorables condiciones en un establecimiento catalogado con cuatro estrellas, el cual dispone incluso de edificios sin ascensor para su personal. La brecha entre las expectativas y la realidad fue demoledora.
«Fuimos a Ibiza engañadas por falsas promesas, nos encontramos una situación muy diferente a la que nos habían prometido. De hecho, han cogido una cochera y la han destinado tanto para clientes como para personal, han levantado cuatro paredes con un baño, sin aire acondicionado, y han puesto allí a los trabajadores apilados. Es una locura», lamenta la camarera de piso.
Para mayor gravedad, el hotel, situado en la localidad de Santa Eulàlia, no ofrecía este espacio de forma gratuita, sino que le descontaba un total de 120 euros mensuales directamente de su sueldo por pernoctar en el habitáculo. «Pasé la noche sin dormir porque no me quedó otra, pero al día siguiente intenté salir lo antes posible de allí», manifiesta.
Ante la imposibilidad de quedarse tirada en la isla sin un techo digno, la trabajadora se vio obligada a regresar a Granada. Sin embargo, el regreso forzado a su tierra natal ha dejado a la trabajadora en una situación de extrema vulnerabilidad laboral.
Actualmente, en plena temporada alta y cuando el mercado turístico está en su punto álgido, se ha quedado sin trabajo. Pero lejos de rendirse, la granadina busca activamente una nueva oportunidad laboral que le permita ejercer su profesión con dignidad.
De hecho, ha recurrido nuevamente a las redes sociales para lanzar una petición de ayuda formal, confiando en que la visibilidad de su denuncia le abra las puertas a un empleo con condiciones habitacionales justas y respetuosas.
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