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Escándalo ecológico: el trazado de Red Eléctrica que amenaza con triturar el corazón virgen de Mallorca

El proyecto impuesto por el promotor en Pollença obligará a abrir una herida de 13 kilómetros de zanjas en suelos protegidos

Baleares se enfrenta a una encrucijada medioambiental sin precedentes. Lo que se presenta como una infraestructura estratégica para garantizar el suministro energético del archipiélago ha derivado en una controversia de alto voltaje. Un informe técnico independiente, al que ha tenido acceso OKBALEARES, señala que el trazado impulsado por Red Eléctrica para la interconexión con la Península podría provocar un impacto irreversible en algunos de los ecosistemas más valiosos del norte de Mallorca, mientras deja en la sombra una alternativa notablemente menos agresiva.

El proyecto, bautizado como Interconexión Eléctrica Península – Baleares 2, ha encendido todas las alarmas entre científicos, técnicos ambientales y colectivos vecinales. Según el análisis elaborado por el Centre Balear de Biología Aplicada (CBBA), la opción priorizada por la compañía —la denominada Alternativa 2— supondría una intervención directa sobre espacios protegidos de alto valor ecológico en la bahía de Pollença. El proyecto impuesto por el promotor en esta ubicación obligará a abrir una herida de 13 kilómetros de zanjas en suelos protegidos.

El plan de Red Eléctrica contempla la llegada del cable submarino en la zona de Sa Ferradura, en Pollença, para posteriormente ejecutar una infraestructura terrestre de gran envergadura: una zanja de 13,2 kilómetros que atravesaría áreas especialmente sensibles. El informe advierte de afecciones severas sobre varias figuras de protección ambiental, entre ellas el entorno del Parque Natural de s’Albufera, considerado el humedal más importante de Baleares, así como zonas integradas en la Red Natura 2000.

En concreto, el trazado impactaría sobre más de dos kilómetros de la ZEPA y LIC de La Victoria y cerca de tres kilómetros del ZEC Puig de Sant Martí. A ello se suma el riesgo directo sobre especies amenazadas. La apertura de la zanja podría alterar puntos críticos de alimentación y descanso de aves en peligro como la cerceta pardilla o el avetoro, dos indicadores clave del estado de conservación del ecosistema.

Frente a este escenario, el informe técnico introduce un elemento que cuestiona la lógica del proyecto: la existencia de una alternativa viable y mucho menos invasiva que habría sido descartada sin una justificación sólida. Se trata de la denominada Alternativa 10bis, propuesta a partir de un encargo del Ayuntamiento de Alcúdia.

Esta opción plantea aprovechar los conductos de refrigeración ya existentes de la central térmica de Es Murterar para canalizar el cableado, evitando así cualquier nueva intervención sobre suelo virgen. Las ventajas, según el CBBA, son contundentes. La reutilización de estas infraestructuras permitiría eliminar por completo la necesidad de obra civil terrestre, reduciendo a cero el movimiento de tierras en zonas naturales.

Además, la integración paisajística sería total, al mantenerse el sistema oculto y sin impacto visual ni acústico. Desde el punto de vista sanitario, el contraste también es notable: mientras el trazado de Pollença discurriría durante kilómetros junto a núcleos residenciales, en Alcúdia la exposición a campos electromagnéticos quedaría confinada a un entorno industrial controlado.

Uno de los aspectos más controvertidos del informe reside en la revisión de los datos marinos presentados por Red Eléctrica con su presidenta Beatriz Corredor. Según los técnicos, existirían errores significativos en la cartografía bionómica utilizada para justificar el trazado. ¿Qué se esconde detrás de esta polémica decisión?

Las inspecciones realizadas con vehículos operados remotamente han detectado praderas de Posidonia oceanica en la bahía de Pollença con una densidad mucho mayor de la reconocida oficialmente, así como la presencia abundante de rodolitos —ecosistemas extremadamente frágiles—. En contraste, en la zona de Alcúdia, donde Red Eléctrica señalaba afecciones críticas sobre Posidonia, los técnicos identificaron principalmente Caulerpa prolifera, un alga oportunista cuyo impacto ambiental es considerablemente menor.

El documento concluye que la exclusión de la alternativa de Alcúdia no responde a limitaciones técnicas insalvables, sino a criterios operativos no suficientemente transparentados. La propuesta híbrida del CBBA, que combina el uso de infraestructuras existentes con técnicas de bajo impacto, permitiría compatibilizar el desarrollo energético con la conservación del entorno.El conflicto, por tanto, trasciende lo técnico para situarse en el terreno político y administrativo.

La decisión final recaerá en las autoridades competentes, que deberán valorar si el avance en materia energética justifica una intervención de alto impacto sobre uno de los últimos enclaves vírgenes del litoral mallorquín. La pregunta ya no es solo cómo se llevará a cabo la interconexión, sino a qué coste ambiental.