La empresa informática municipal de Palma cambia de sede pero no arregla el caos tecnológico
El concejal socialista Adrián García gasta 1,4 millones en las obras de la nueva sede frente al parque Pocoyó
Los reiterados problemas tecnológicos del Consistorio afectan esta semana a los certificados de empadronamiento y viajes
Vuelve el colapso informático al Ayuntamiento de Palma ante la indiferencia del gobierno municipal
La empresa informática municipal de Palma, el denominado Instituto Municipal de Innovación (IMI), gasta 1,4 millones de euros en cambiar de sede, pero no solventa el caos tecnológico que mantiene en jaque los servicios digitales del Consistorio para la obtención, por ejemplo, del certificado de residencia o de empadronamiento, con los que esta semana los palmesanos están teniendo múltiples problemas.
Las nuevas dependencias del IMI, que han tenido un coste un 25% por ciento superior a lo presupuestado, están ubicadas a escasos metros de la actual, en la calle Joan Maragall, en unos locales subterráneos de 1.500 metros cuadrados, contiguos al popular parque Pocoyó, oficialmente Parc des Ceibos.
El traslado del centenar de empleados municipales con los que cuenta el instituto tecnológico municipal se hará de forma progresiva, una vez concluyan las tareas de acondicionamiento y amueblado de las oficinas, cuyo coste no está incluido en el importe de las obras, que han finalizado con más de diez meses de retraso.
En un principio, todo apunta a que la nueva sede estará habilitada a finales de año, según señaló hoy la concejala de Modelo de Ciudad, Neus Truyol, que remarcó que las obras han tenido en cuenta «la eficiencia energética, mezclando un diseño innovador y moderno con elementos que ya había, como el suelo o el techo».
No parece que estas obras y el cambio de sede vayan a tener incidencia alguna en la mejora del servicio informático municipal, donde la gestión tecnológica de la actual dirección del IMI, en manos del concejal socialista Adrián García, está marcada por la continua improvisación y parcheo para hacer frente a los graves problemas de mantenimiento de múltiples herramientas y servidores obsoletos, que de forma intermitente provocan la caída del sistema.
Las oficinas actuales del IMI pasarán a manos de la Empresa Municipal de Aguas y Alcantarillado (Emaya), cuya dirección principal es contigua a estas dependencias municipales y que también está inmersa en el traslado de todo el personal y servicios a Son Pacs.
Todo apunta a que en función de la aprobación del nuevo Plan General de Palma a finales de año y del nuevo rediseño de la reparcelación de la fachada marítima, los locales que ocupaban hasta ahora el IMI y EMAYA pasarán a manos privadas. El nuevo planeamiento permite subir de las tres alturas actuales del edificio a un total de ocho, por lo que todo hace indicar que la próxima legislatura se materializará la venta de este activo inmobiliario, propiedad de la empresa municipal de limpieza y aguas.
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