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Piden dos años de cárcel para los responsables de un scape room que quemaron viva a una mujer en Granada

La joven sufrió gravísimas quemaduras durante una prueba de un scape room

El caso ha reabierto el debate sobre las medidas de seguridad en estas actividades de ocio inmersivo

Lo que comenzó como una actividad de ocio terminó convirtiéndose en una tragedia que ha marcado para siempre la vida de Ana. La mujer sufrió gravísimas quemaduras durante una prueba desarrollada en un scape room de la provincia de Granada. El accidente, cuyas consecuencias son más que visibles en la víctima, acarrea para los responsables de dicho establecimiento penas de hasta dos años de cárcel.

El caso ha llegado a los tribunales tras una larga investigación sobre los hechos acaecidos durante una actividad en la que los participantes debían resolver distintos enigmas para avanzar en la historia del juego. En una de las pruebas, Ana fue rociada con un líquido que, al parecer, llevaba gasolina. Todo ello como parte de la dinámica planteada por los organizadores del juego.

Las heridas fueron devastadoras. La víctima sufrió quemaduras de extrema gravedad en gran parte de su cuerpo, lo que obligó a su ingreso hospitalario y a someterse a numerosas intervenciones quirúrgicas. Desde entonces ha tenido que afrontar un largo proceso de recuperación, además de importantes secuelas físicas y psicológicas que siguen condicionando su vida cotidiana.

Durante el juicio, los responsables del establecimiento reconocieron errores en el desarrollo de la actividad. Según ha trascendido, la prueba implicaba el uso de combustible inflamable en un espacio cerrado, una circunstancia que terminó desencadenando el accidente ocurrido. Además, en la vista oral también se han puesto sobre la mesa diversas deficiencias relacionadas con las medidas de seguridad del local.

La acusación particular, por su parte, solicita hasta tres años de prisión para los responsables por un delito de lesiones por imprudencia grave. La Fiscalía mantiene una petición de dos años de cárcel para el propietario y de un año para uno de los trabajadores implicados. La víctima también reclama una indemnización millonaria por los daños sufridos y las secuelas permanentes derivadas del accidente.

El procedimiento judicial ha reabierto el debate sobre la seguridad en este tipo de actividades de ocio inmersivo, especialmente cuando incluyen efectos especiales o elementos potencialmente peligrosos. Para Ana, sin embargo, la cuestión trasciende cualquier discusión técnica. Lo que para otros fue una experiencia de apenas unas horas se convirtió en un episodio que cambió para siempre su vida.