Andalucía
Trabajadores

Se buscan voluntarios para vivir gratis en la Sierra Norte de Sevilla a cambio de trabajar en el huerto y cuidar del gato: «Hace 24 años que recibo voluntariado»

Vivir durante unos días en plena naturaleza, alojarse sin tener que pagar una habitación y conocer de cerca otra forma de vida puede parecer un plan que muchos asociarán a las vacaciones, pero lo cierto es que en este caso nos referimos a la oferta de María, una jubilada de 63 años que vive en San Nicolás del Puerto, en la Sierra Norte de Sevilla, y que busca voluntarios dispuestos a ayudarla con el huerto, algunas tareas de la casa y el cuidado de su gato a cambio de alojamiento y comida.

La propuesta aparece publicada en Workaway, una plataforma internacional que conecta a viajeros con anfitriones de distintos países para realizar intercambios de este tipo. María no es precisamente nueva en esto. «Hace 24 años que recibo voluntariado y la experiencia siempre ha sido muy grata», explica en su perfil. Su idea es sencilla: si ahora no puede recorrer el mundo, prefiere que sea el mundo el que llegue hasta su casa. «Recibir voluntariado es un poco como viajar», resume.

Se buscan voluntarios para vivir gratis en la Sierra Norte de Sevilla

El intercambio no consiste únicamente en cuidar de la casa o de los animales, en este caso su gato. María busca personas que quieran participar en su día a día y que tengan cierta predisposición para trabajar al aire libre. Entre las tareas que señala aparecen el cuidado y diseño del huerto, la atención de plantas ornamentales, pequeños trabajos de mantenimiento, limpieza, cocina y ayuda con el ordenador. También agradece que los voluntarios puedan echarle una mano con el inglés, una lengua que todavía está aprendiendo.

La idea es que la estancia tenga un componente de convivencia, no únicamente de trabajo. María habla de compartir tiempo, conversaciones, recetas y actividades, y deja claro que prefiere recibir personas que conozcan al menos un poco de español, porque su nivel de inglés es básico y eso puede generar malentendidos. Workaway explica de forma general que este tipo de intercambios suele implicar alrededor de cuatro o cinco horas de ayuda al día durante cinco días a la semana a cambio de comida y alojamiento, aunque las condiciones concretas deben acordarse siempre con cada anfitrión.

Huerto, olivos y un gato blanco llamado Cú

En la casa vive Cú, un gato blanco ya mayor que forma parte de la rutina diaria. María explica que, cuando ella tiene que ausentarse, los voluntarios pueden quedarse al cuidado de la vivienda y del animal. El huerto ocupa también una parte importante del intercambio. En su nueva casa quiere desarrollar una pequeña zona de cultivo para autoabastecimiento y asegura que suele trabajar siguiendo ideas de permacultura, aunque reconoce que no es especialista.

La finca cuenta además con árboles frutales, olivos y almendros. A finales de noviembre, según detalla en su perfil, tiene previsto desplazarse a otra parcela para recoger las aceitunas a mano, evitando métodos más agresivos con los árboles. Para quienes estén acostumbrados a viajar de otra manera, la propuesta puede resultar bastante diferente a unas vacaciones convencionales. No se trata de llegar, dormir y hacer turismo, sino de participar en una rutina que incluye trabajo, convivencia y actividades compartidas.

Senderismo, baños en el río y vida en plena naturaleza

San Nicolás del Puerto es uno de los municipios más conocidos de la Sierra Norte sevillana por su entorno natural y por el río que pasa junto al pueblo. María destaca especialmente esa parte de la experiencia ya que su casa está muy cerca de una zona de baño conocida como la playa de San Nicolás y también del nacimiento del Huéznar. Según explica, alrededor del municipio hay rutas de senderismo, bosques y vías verdes que permiten hacer excursiones casi durante todo el año.

El clima cambia mucho según la estación. Ella recomienda especialmente el otoño y la primavera, mientras que en invierno advierte de mañanas frías y temperaturas más suaves durante las horas centrales del día. También propone actividades que van bastante más allá del huerto, como recoger plantas aromáticas durante las rutas, elaborar jabones o cremas naturales, hacer velas, practicar yoga y meditación o simplemente compartir recetas de otros países.

Cómo apuntarse al intercambio

Las personas interesadas deben contactar con María a través de Workaway y para hacerlo es necesario contar con una membresía activa en la plataforma. El perfil de esta anfitriona tiene actualmente una valoración del 100% y acumula 62 comentarios de personas que ya han pasado por su casa. Varias de esas reseñas destacan tanto el entorno natural como la convivencia y el trabajo en el jardín.

La plataforma cobra actualmente 69 dólares al año por una cuenta individual y 79 dólares por una cuenta para dos personas que viajan juntas. Esa suscripción permite contactar con los anfitriones publicados en la web durante doce meses. Después, cada estancia se acuerda directamente con la persona que ofrece el alojamiento. En este caso, María busca visitantes dispuestos a integrarse unos días en su rutina, compartir tareas y aprovechar un entorno que ella misma define como tranquilo, verde y muy ligado a la naturaleza.