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Es uno de los mejores Conjuntos Histórico-Artísticos de Castilla La Mancha desde 1974: conserva más de 250 escudos heráldicos en sus paredes casi intactas desde el Siglo de Oro

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Castilla-La Mancha goza de mucho más que llanuras, molinos y campos de cereal. Repartidos por sus cinco provincias se encuentran algunos de los cascos históricos mejor conservados de España, villas que conocieron su esplendor entre los siglos XVI y XVII y que hoy mantienen buena parte de su trazado. Entre estos rincones, destaca el pueblo protagonista de este artículo.

Su casco antiguo fue protegido hace más de medio siglo y se recorre como un museo al aire libre, con fachadas blasonadas, patios de columnas y rincones ligados a grandes nombres de la literatura. Además, ha sido reconocido como uno de los pueblos más bonitos del país y se ha convertido en una parada habitual para quienes buscan una escapada cultural por el interior peninsular.

Villanueva de los Infantes, el pueblo de Castilla-La Mancha con más de 250 escudos heráldicos

En esta ocasión toca hablar de Villanueva de los Infantes, en la provincia de Ciudad Real. Su casco urbano fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974 y conserva más de 250 escudos heráldicos en las fachadas de palacios y casas señoriales, según el portal de turismo de Castilla-La Mancha.

Actualmente y según los últimos censos, cuenta con 4.733 habitantes. Se encuentra a 92 kilómetros de la capital provincial y a unos 220 de Madrid.

Pero vamos ahora directo al grano, para hablar sobre la abundancia de blasones, que se explica por su historia. La localidad obtuvo el título de villa independiente el 10 de febrero de 1421, de manos del infante Enrique de Aragón, maestre de la Orden de Santiago, de quien toma parte de su nombre.

En 1573, Felipe II la nombró capital del Campo de Montiel, y aquella posición atrajo a hidalgos, funcionarios y familias acomodadas que decoraron sus casas con los emblemas de su linaje.

La villa vivió su gran época entre el Renacimiento y el Barroco, y de ese periodo procede la mayor parte de su patrimonio. Fue también escenario de la proclamación de la Constitución de 1812, recibió el título de ciudad a finales del siglo XIX y, en 2017, entró en la asociación de Los Pueblos más Bonitos de España. Por suerte, todo el casco histórico es de acceso libre y gratuito.

¿Qué se puede hacer y ver en este pueblo de Castilla-La Mancha?

El punto de partida para quienes anhelen turistear en Villanueva de los Infantes es la Plaza Mayor, levantada a principios del siglo XVII y considerada una de las más bellas de España. Está rodeada de soportales y de balcones corridos de madera, y sobre ella se alzan el Ayuntamiento y la iglesia de San Andrés Apóstol, de estilo renacentista, que guarda un púlpito plateresco.

Desde allí parten las calles donde se concentran los edificios más destacados:

Y desde luego, la Casa de los Estudios merece una parada. En sus aulas enseñaron el gramático Bartolomé Jiménez Patón y Pedro Simón Abril, traductor de autores clásicos, lo que da una idea del peso intelectual que llegó a tener la villa.

Junto a ella, el paseo por calles como la de Cervantes permite descubrir portadas de piedra, rejas de forja y patios interiores que mantienen el aire de la Mancha del siglo XVII.

Quevedo y el «lugar de la Mancha» de Don Quijote

Francisco de Quevedo pasó en la villa sus últimos días y murió en 1645 en el convento de Santo Domingo. Fue enterrado en la cripta de San Andrés, y en 2007 un equipo de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid identificó sus restos entre los de 167 personas. La clave fue la cojera que sufría el escritor, reflejada en sus huesos.

Recordemos también que el pueblo reivindica un vínculo con Cervantes. En 2005, un equipo multidisciplinar de la Complutense dirigido por Francisco Parra Luna analizó las distancias y los tiempos de viaje que aparecen en El Quijote y concluyó que Villanueva de los Infantes es el ‘lugar de la Mancha’ del que parte el hidalgo.

Cabe remarcar que la teoría no es unánime, ya que otras localidades manchegas también se atribuyen ese honor.

Dicho esto último, esa herencia literaria se recorre de noche a través de la Senda de las Musas, una ruta que ilumina calles y fachadas con textos de Lope de Vega, Quevedo, Azorín o Lorca.

Para concluir, las fiestas mayores llegan en septiembre, con la Virgen de la Antigua el día 8 y Santo Tomás de Villanueva, el 18. Para quienes no conocen a este último, se trata de un fraile agustino, criado en la villa, que llegó a ser arzobispo de Valencia y fue canonizado en 1658.