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No apto para claustrofóbicos: el Monumento Natural extremeño que esconde un santuario rupestre de 6.000 años

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El Monumento Natural de Los Barruecos, en Malpartida de Cáceres, a escasos 10 minutos de la capital provincial, ofrece mucho más que paisajes de granito y escenarios de cine. Entre sus piedras, frecuentadas por lugareños, turistas y excursionistas, se esconde un santuario del cuarto milenio antes de Cristo que todavía sorprende a quienes se acercan hasta él. No todo el mundo lo conoce.

El acceso no es sencillo y obliga a moverse entre grandes bloques de roca, pero el recorrido merece la pena. En su interior se conserva una de las muestras de arte rupestre esquemático más antiguas de la península, con unos 6.000 años de historia.

Un viaje al Calcolítico en el interior de las rocas de Los Barruecos en Extremadura

La provincia de Cáceres cuenta con parajes increíbles. Los Barruecos, espacio protegido desde 1996 por la Junta de Extremadura, destaca por sus impresionantes bolos graníticos y sus charcas históricas.

Sin embargo, la mayor sorpresa del parque permanece oculta: un santuario rupestre que los expertos sitúan cronológicamente en el Calcolítico pleno, concretamente entre finales del IV milenio y mediados del III milenio a.C.

Investigaciones fundamentales como las de la arqueóloga María Isabel Sauceda Pizarro describen este entorno como un centro neurálgico de la prehistoria extremeña, según informa Celtiberia.

El yacimiento, identificado como P2 en los inventarios científicos, representa el momento de mayor apogeo del fenómeno rupestre esquemático en la región. Este espacio no solo sirvió como refugio natural para los antiguos pobladores, sino que estos lo dotaron de una profunda carga simbólica y ritual.

¿Cómo es el acceso a este santuario prehistórico oculto en la provincia de Cáceres?

Llegar al interior requiere determinación. La entrada consiste en una grieta mínima de apenas 20 a 25 centímetros de altura situada en la base de una gran piedra caballera hueca.

Para ello, debes tumbarte por completo y reptar por el suelo de granito para superar este umbral, una maniobra que los guías locales desaconsejan a personas con claustrofobia o dificultades de movilidad.

Una vez superado el angosto acceso, el habitáculo interior sorprende por su inesperada amplitud. A diferencia de la entrada, el techo alcanza una altura de hasta dos metros, lo que permite que tres o cuatro personas permanezcan erguidas cómodamente.

La erosión natural ha moldeado la roca creando una burbuja protectora donde la luz natural penetra lo justo para permitir la visión de las pinturas sin comprometer la conservación de los pigmentos.

Este contraste físico entre el acceso y el interior refuerza las teorías que señalan el lugar como un espacio de iniciación espiritual.

El simbolismo del arte rupestre esquemático en el panel 5 en esta joya de Extremadura

La cavidad alberga una colección excepcional de pinturas monocromas en color rojo. Los motivos incluyen desde puntuaciones y digitaciones hasta figuras antropomorfas, ancoriformes y ramiformes que mantienen una conservación y viveza cromática notables.

Según los informes del Centro de Interpretación de Los Barruecos y estudios especializados, el esquema pictórico más relevante se encuentra en el Panel Interior 5.

Este panel muestra una escena central donde un cuadrúpedo interactúa con un antropomorfo que porta un tocado y un objeto alargado. Algunos autores interpretan esta imagen como una de las representaciones de domesticación animal más antiguas documentadas en la Península.

Otros investigadores sugieren que estos trazos rojos podrían constituir marcas de identidad de antiguos clanes o incluso registros de visiones rituales. La oficina de turismo local recomienda planificar la visita con antelación.