Ni Cerdeña ni Santorini: la alternativa española con playas de aguas cristalinas para ir este verano que es mucho mejor
La Costa sur de Menorca es quizás uno de los destinos idílicos para tus vacaciones de verano
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Con una longitud de 1.160 metros; aguas transparentes y paisaje volcánico de fondo
Cuando pensamos en pasar unas buenas vacaciones, hay quien sigue mirando vuelos a Italia pensando que ahí está todo, con destino como Cerdeña o Santorini, que si bien tienen playas bonitas, también tienen precios altos, colas, y esa sensación de que llegas tarde a algo que ya está demasiado explotado. Lo curioso es sin embargo, que en España hay una isla que lleva años jugando en esa misma liga, pero sin hacer ruido.
Esa isla es Menorca. Y no es ningún secreto nuevo, pero sí es de esos sitios que mucha gente conoce de oídas y luego deja pasar verano tras verano, hasta que un día la descubre y se da cuenta de que es un destino, dentro de España, completamente paradisíaco, que no tiene nada que envidiar a Cerdeña o Santorini en cosas que muchos persiguen estos meses, como el agua, el paisaje, o el tipo de playa. Pero luego hay detalles que marcan la diferencia y que, cuando los tienes delante, pesan más de lo que parece.
La alternativa española a Cerdeña con playas de aguas cristalinas
La primera vez que bajas a una cala del sur de Menorca lo notas rápido. No tienen paseo marítimo, no hay bares uno detrás de otro, no hay ruido constante. Lo que encuentras en cambio suele ser un sendero, pinos, algo de pendiente y como de repente se abre la cala. Y dentro de esta percepción, sitios como Cala Macarella o Cala Turqueta son los más conocidos, sí, pero no por eso dejan de impresionar. El agua es clara y la arena es fina y muy cómoda.
Luego tienes Cala Mitjana, que suele ser más práctica si no quieres complicarte mucho con el acceso, o Playa de Son Bou, que ya es otra cosa, más larga, más abierta y con más servicios. Depende un poco del plan que lleves. Y si te mueves un poco, acabas encontrando sitios menos evidentes. Calas más pequeñas, menos conocidas, donde no hay tanta gente ni a media mañana. Y eso en pleno verano, en el Mediterráneo, ya no es tan habitual.
Un destino fuera de lo común
A pesar de la belleza que encontramos en las calas del sur de Menorca, no podemos decir que este sea un destino de playa como los demás y mucho menos, uno al que sacarle todo el partido durante la temporada alta, ya que en muchas de ellas no te dejan poner la toalla, e incluso tienes que dejar el coche antes o ir en autobús.
En Macarella o Turqueta, por ejemplo, esto es bastante habitual. Y al principio puede dar pereza, pero luego se entiende rápido por qué funciona así. Si no, aquello estaría lleno desde las ocho de la mañana. También está la opción de moverte en barco, si bien hay excursiones que recorren la costa y paran en calas más escondidas, como Escorxada o Fustam. No es lo más barato, pero sí es cómodo y te quita bastante logística.
Y luego está el Camí de Cavalls. No hace falta hacerlo entero ni mucho menos, pero sí hay tramos que merecen la pena. Vas caminando entre pinos y acabas en una cala sin necesidad de pelearte con el coche.