OpenAI no ha presentado oficialmente un smartphone, pero la idea ya tiene una fecha sobre la mesa. Según el analista Ming-Chi Kuo, la empresa de Sam Altman estaría acelerando su primer teléfono con inteligencia artificial para entrar en producción masiva durante el primer semestre de 2027.
La clave no sería meter ChatGPT dentro de un móvil normal. La apuesta, si se confirma, sería fabricar un dispositivo donde la IA esté en el centro de la experiencia, con menos menús, menos iconos y más conversación. Vamos, un teléfono al que le pides algo y que intenta hacerlo por ti.
Un calendario adelantado
La novedad más llamativa es el cambio de ritmo. Hasta ahora, algunas previsiones situaban el posible teléfono de OpenAI más cerca de 2028, pero Kuo habla ahora de producción en el primer semestre de 2027, siempre que el desarrollo avance sin grandes bloqueos.
El mismo análisis apunta a unos 30 millones de unidades enviadas entre 2027 y 2028. No sería una cifra pequeña para una compañía que todavía no vende móviles, aunque conviene tomarla como una estimación de cadena de suministro, no como un anuncio de OpenAI.
Este movimiento encaja con el salto de OpenAI al hardware. En julio de 2025, la compañía confirmó que el equipo de io Products se había integrado en OpenAI, mientras que Jony Ive y LoveFrom asumían responsabilidades de diseño y creatividad en la empresa.
Sin apps ni iconos
El cambio más raro, y quizá el más importante, estaría en la interfaz. Según Kuo, el teléfono funcionaría con un agente de IA, es decir, un sistema capaz de entender una petición, usar herramientas y encadenar pasos para completar una tarea.
OpenAI describe este tipo de agentes como sistemas que no solo responden texto, sino que también pueden reunir contexto y ejecutar acciones con herramientas externas. En lenguaje de la calle, no se limitarían a contestarte, sino que podrían ayudarte a mover piezas.
¿Para qué abrir cinco apps si el teléfono puede entender el recado entero? En teoría, el usuario hablaría o escribiría una petición, y la IA buscaría información, ordenaría pasos y actuaría dentro de los permisos concedidos.
El chip importa
Kuo también ha dado pistas sobre el procesador. OpenAI habría explorado opciones con MediaTek y Qualcomm, aunque MediaTek estaría mejor colocada para suministrar el chip principal del dispositivo.
La base sería una versión personalizada del futuro Dimensity 9600, un procesador que todavía no ha sido anunciado oficialmente. Por eso hay que leer este dato con cuidado, porque pertenece al terreno de los planes industriales, donde las piezas cambian rápido.
El apartado más sensible sería la cámara. No solo para hacer fotos bonitas, sino para que la IA entienda mejor lo que ve el teléfono, como una señal, una habitación, un documento o un objeto cotidiano. Suena útil, pero también abre preguntas incómodas sobre privacidad.
Local y nube
El teléfono tendría un procesamiento híbrido. Las tareas sencillas se harían dentro del propio dispositivo para responder más rápido y gastar menos energía, mientras que las funciones más pesadas acudirían a la nube.
En la práctica, eso significa que no todo tendría que viajar fuera del móvil. Aun así, las tareas complejas, como generar contenido avanzado o analizar mucho contexto, probablemente dependerían de servidores externos.
Aquí está una de las grandes pruebas. Un móvil con IA integrada necesita ser rápido, pero también debe explicar bien qué datos usa, cuándo los usa y quién puede acceder a ellos. Sin confianza, no hay producto que aguante.
Por qué un teléfono
El móvil es el dispositivo que más sabe de nuestro día a día. Está en el bolsillo, ve nuestras rutas, guarda mensajes, recoge voz, muestra compras y acompaña incluso cuando no estamos trabajando.
Por eso OpenAI podría verlo como la mejor puerta de entrada para una IA más personal. Si un asistente entiende contexto real, puede anticiparse mejor a lo que necesitas, aunque esa misma cercanía exige reglas claras.
También hay una razón de control. Si OpenAI depende solo de apps dentro de iOS o Android, trabaja bajo normas de Apple y Google. Con su propio hardware, tendría más margen para diseñar una experiencia completa.
Otros dispositivos
El smartphone no sería la única vía. OpenAI ya ha confirmado su interés en nuevos productos, aunque no ha detallado qué forma tendrán ni cuándo llegarán al mercado.
Algunos informes han hablado de dispositivos sin pantalla, accesorios de audio y hasta formatos más discretos, como un bolígrafo inteligente. En este punto, la parte sólida es la estrategia de hardware, no cada diseño filtrado.
La propia OpenAI reconoció en documentos judiciales que su primer dispositivo de hardware no llegaría a clientes antes de finales de febrero de 2027. Eso no confirma un teléfono, pero sí marca el calendario de una compañía que quiere que la IA salga del chat y entre en objetos físicos.
El comunicado oficial sobre la integración del equipo de hardware se ha publicado en OpenAI.












