Una videollamada que se congela en el dormitorio no siempre significa que la tarifa de internet sea insuficiente. A veces, el cuello de botella está dentro de casa y tiene forma de router escondido detrás del televisor.
Las guías oficiales de fabricantes y organismos reguladores coinciden en lo esencial. Conviene situar el router en una zona central, elevada y despejada, lejos de obstáculos e interferencias. Moverlo no aumenta la velocidad contratada, pero puede ayudar a que una mayor parte llegue por Wi-Fi a las habitaciones.
El centro gana a la esquina
El Wi-Fi usa ondas de radio que pierden fuerza con la distancia y al atravesar paredes, puertas o muebles. Por eso, un router cercano al centro de las zonas donde se conectan los dispositivos suele repartir mejor la cobertura que otro colocado en un extremo de la vivienda.
Ese centro no tiene que ser el punto exacto del plano. En la práctica, significa buscar un lugar relativamente próximo al salón, los dormitorios o el despacho que más se usan, sin dejar el aparato pegado a una pared exterior.
TP-Link desaconseja las esquinas, los armarios y la parte trasera del televisor en su guía oficial de colocación. Cuando el router queda encerrado, parte de la señal se debilita antes incluso de salir de la habitación. La estética puede pasar factura.
Mejor en alto y despejado
Ofcom, el regulador británico de las comunicaciones, recomienda colocar el router sobre una mesa o una estantería en vez de dejarlo en el suelo. Una posición elevada reduce los obstáculos inmediatos y evita que el aparato quede rodeado por muebles bajos.
Las guías consultadas no fijan una altura universal de un metro para todos los modelos. Lo razonable es utilizar una superficie estable, a una altura moderada y con espacio libre alrededor, sin libros, adornos ni otros aparatos amontonados.
Las antenas externas también importan, aunque no hacen milagros. D-Link explica que mantenerlas rectas favorece la cobertura horizontal, mientras que cambiar su inclinación puede ayudar en viviendas con varias plantas. El manual concreto del router debe tener la última palabra.
Metal y aparatos que estorban
Los objetos metálicos grandes pueden reflejar o bloquear parte de la señal. Frigoríficos, armarios metálicos y soportes de televisión no son buenos vecinos para el router, y un acuario grande también puede reducir la cobertura porque el agua atenúa estas ondas.
El microondas merece una mención aparte. Puede afectar a la banda de 2,4 GHz mientras está funcionando, ya que emplea frecuencias cercanas a las utilizadas por esa red Wi-Fi. ¿La conexión falla justo al calentar la cena? Ahí hay una pista.
Otros equipos, como monitores para bebés, teléfonos inalámbricos o dispositivos Bluetooth, pueden aumentar la congestión en esa misma banda. No todos provocarán el mismo efecto, pero conviene mantener cierta separación y comprobar si los cortes coinciden con su uso.
La banda adecuada para cada habitación
La banda de 2,4 GHz llega más lejos y atraviesa mejor las paredes, pero normalmente ofrece menos velocidad y está más expuesta a interferencias. La de 5 GHz puede transmitir datos más rápido, aunque pierde fuerza antes cuando hay distancia, muros o suelos de por medio.
En la práctica, 5 GHz suele encajar mejor para un portátil o una consola cerca del router. Para un sensor, un móvil o un televisor situado varias habitaciones más allá, 2,4 GHz puede mantener una conexión más estable. El resultado depende de la vivienda y del equipo.
Algunos routers agrupan las bandas bajo un único nombre y eligen automáticamente cuál utiliza cada dispositivo. Otros permiten separarlas desde la configuración. Antes de tocar nada, conviene consultar el manual del modelo y comparar la señal desde el mismo lugar.
Antes de pagar por más velocidad
Una prueba sencilla ayuda a separar dos problemas distintos. Si un ordenador conectado mediante cable Ethernet funciona bien, pero el Wi-Fi se hunde al alejarse, el fallo apunta a la cobertura doméstica. Si también va lento por cable, toca revisar la línea, el router o el servicio del operador.
Ofcom recomienda Ethernet para equipos fijos cuando se busca una conexión más rápida y estable. Conectar por cable un televisor, una consola o un ordenador también evita que todo su tráfico dependa del enlace inalámbrico.
En casas grandes o con varias plantas, mover un único router puede no ser suficiente. Una red mallada, también conocida como mesh, utiliza varias unidades coordinadas para crear una sola red y reducir las llamadas “zonas muertas”. Antes de comprarla, merece la pena probar primero una ubicación central, alta y abierta.
La guía oficial principal en la que se basa esta noticia se ha publicado en el centro de soporte de TP-Link.













