Patricio Larrosa, candidato al Premio Princesa de Asturias: «A compartir se aprende»
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Patricio Larrosa es misionero. Con mayúsculas. Lleva 25 años viviendo en Honduras y dedicando su vida a las personas necesitadas. Dirige la Asociación Colaboración y Esfuerzo (ACOES) que facilita estudios y bienestar a los más pobres del país Latinoamericano. Su labor tiene reconocimiento internacional y ha sido nominado a los Premios Princesa de Asturias. Fue el embajador de España en ese país quien propuso la candidatura. Y es que gracias a ACOES 60.000 personas al año tienen una vida mejor. Ayudan a familias, ancianos y niños. Diez mil pequeños son escolarizados cada curso. «Me fui a Honduras con 32 años. Cuando llegué lo primero que pensé es que estaba donde quería estar. Esto era lo que buscaba desde que tenía 9 años».
“Los chicos están ocupados todo el día. Van a clases, hacen voluntariado. Es importante para que no se metan en pandillas». Patricio vive y dedica su tiempo a los barrios que rodean Tegucigalpa, la capital. La asociación tiene una red de grupos de apoyo en España, Canadá, Estados Unidos y Francia. Se trata de voluntarios que ofrecen su tiempo, ideas y dinero. Envían nada menos que 40 contenedores al año con material tremendamente útil para los hondureños. También cuenta la asociación con instituciones públicas y privadas que financian los proyectos. La obsesión de Patricio es luchar para que los niños puedan tener una educación. «En Honduras el mayor problema que existe es la desigualdad. Ir al colegio es un lujo, un privilegio. Solo el 1% de la población puede acudir a la Universidad». Por eso el criterio para ayudar a niños y familias es que estos sean los más pobres, los más necesitados.
“No podemos cambiar el mundo, pero sí podemos cambiar el mundo de alguien”. Es el lema que se puede leer en la pared de uno de los colegios de ACOES. Pues Patricio Larrosa y sus voluntarios han cambiado ya el mundo de miles de personas.
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