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General Francisco Javier Echevarría, del Ejército de Tierra: «España ha perdido capacidades de Defensa»

Cualquier ejército del mundo, también de Europa necesita revisar cada cierto tiempo sus necesidades de armamento. Sin embargo parece que la guerra de Ucrania aceleró decisiones que antes podían aplazarse. Y es que si bien los carros de combate siguen siendo necesarios, ahora deben protegerse de drones relativamente baratos capaces de destruir vehículos mucho más costosos. Por otro lado, las comunicaciones militares también se han convertido en un objetivo prioritario y los ataques informáticos forman parte de conflictos que ya no se libran únicamente sobre el terreno. Y en medio de este contexto España tiene que adaptarse mientras intenta recuperar capacidades que, según sus propios responsables militares, se han ido perdiendo por la falta de inversión.

El general de división Francisco Javier Echeverría, director de Asuntos Económicos del Ejército de Tierra, ha sido una de las voces que han alertado de este problema. Lo hizo durante el XXV Foro de Economía, Sociedad y Defensa, celebrado en la Universidad de Zaragoza, en el que el militar advirtió de que España había perdido capacidades de Defensa porque no se había invertido lo suficiente, sobre todo en nuevas tecnologías. Echeverría mencionó expresamente la ciberseguridad y los vehículos no tripulados, aunque dejó claro que las necesidades del Ejército español no terminan ahí.

General Fransico Javier Echevarría, del Ejército de Tierra: «España ha perdido capacidades de Defensa»

La falta de inversión durante años ha dejado necesidades pendientes en distintos ámbitos de las Fuerzas Armadas. Echeverría señaló especialmente dos: la ciberseguridad y los vehículos manejados a distancia, entre los que están los mencionados drones. No se trata de tecnologías completamente nuevas, pero su utilización se ha extendido enormemente y los ejércitos necesitan disponer tanto de estos equipos como de medios para defenderse de ellos. El problema surge cuando su incorporación se retrasa y las capacidades disponibles dejan de responder a las exigencias de las operaciones actuales.

La Guerra de Ucrania ha sido el conflicto en el que se ha visto cómo pequeños aparatos no tripulados pueden localizar posiciones, vigilar desplazamientos y atacar vehículos blindados. Para las unidades terrestres, protegerse de estos sistemas supone un desafío añadido al que ya planteaban las armas convencionales. Sin embargo, el general recordó que España también necesita mantener y renovar sus medios militares tradicionales, entre los que están los vehículos blindados y aeronaves. Los drones sirven para numerosas misiones, pero no reemplazan todas las funciones que desempeñan los carros de combate, la artillería o la aviación.

Por otro lado, la recuperación de estas capacidades tiene otra dificultad y tiene que ver con los plazos. Y es que comprar nuevos equipos no significa que puedan utilizarse inmediatamente. Primero deben llegar a las unidades, los militares tienen que familiarizarse con ellos y es necesario disponer de personal capaz de mantenerlos, así que si un programa se retrasa durante años, recuperar ese tiempo resulta especialmente complicado.

España alcanza el 2% del PIB en Defensa, pero persisten las necesidades

El dinero fue otro de los asuntos tratados por Echeverría durante su intervención en Zaragoza. El general habló del objetivo del 2% del Producto Interior Bruto destinado a Defensa y también del 5% planteado por Donald Trump. Sin embargo, evitó señalar cuánto tendría que gastar España para solucionar sus carencias. La cuestión, según su planteamiento, pasa por identificar las necesidades militares y proporcionar los recursos necesarios para atenderlas, en lugar de considerar que un porcentaje determinado resuelve automáticamente todos los problemas.

España cumplió en 2025 el compromiso de destinar el 2% del PIB al gasto militar, según confirmó la OTAN en marzo de este mismo año. La cifra supuso un avance respecto a ejercicios anteriores, aunque el aumento de la inversión no permite recuperar de golpe los medios que han quedado pendientes de renovación. Algunos programas necesitan varios años de desarrollo y fabricación, mientras que otros dependen de la disponibilidad de componentes o de la formación de especialistas.

Tengamos en cuenta además que no todo el presupuesto se destina a comprar armamento. Los gastos de personal, el mantenimiento de vehículos, las instalaciones y el adiestramiento consumen una parte importante de los recursos disponibles. Por eso, el debate sobre la financiación militar continúa incluso después de haber alcanzado el porcentaje comprometido con la Alianza Atlántica.

La industria española también tiene un papel en la modernización militar

El general aprovechó su participación en el foro para destacar el Hub de la Defensa de Aragón, una iniciativa que reúne a más de un centenar de empresas y busca conectar la actividad industrial con las necesidades de las Fuerzas Armadas. Echeverría valoró esta colaboración, aunque todavía no existen datos suficientes para conocer su repercusión económica en la comunidad autónoma.

Para el Ejército, disponer de empresas que puedan desarrollar tecnología, fabricar componentes o reparar equipos tiene una importancia práctica. La dependencia de proveedores extranjeros puede complicar determinadas adquisiciones, especialmente cuando varios países necesitan el mismo material y los fabricantes acumulan pedidos. Contar con capacidades industriales propias ayuda a reducir algunos de esos problemas, aunque no elimina la necesidad de colaborar con otros socios europeos.