La presoterapia doméstica, bajo sospecha por su relación con trombosis y eventos cardiovasculares
Los creadores de contenido deben tomar responsabilidad para que la información que llega al público sea rigurosa y segura
La presoterapia profesional, una técnica consolidada durante décadas en clínicas y centros de fisioterapia, vive ahora una segunda juventud con el boom de los dispositivos domésticos. Botas de compresión y máquinas para usar en casa inundan el mercado, prometiendo desde una mejor recuperación deportiva hasta beneficios estéticos. «Los dispositivos domésticos se enfocan principalmente en la relajación y la sensación de bienestar», afirma Carlos Romero, catedrático de Fisioterapia de la Universidad Europea.
Los equipos profesionales que se encuentran en hospitales o clínicas de fisioterapia permiten un control preciso de parámetros como la presión, la duración de los ciclos o el patrón de inflado, adaptando el tratamiento a cada paciente. Esta técnica consiste en aplicar compresiones neumáticas intermitentes para movilizar la linfa y mejorar el retorno venoso. «Fisiológicamente, un equipo de calidad puede facilitar el desplazamiento de los líquidos acumulados en los tejidos, generando una sensación de alivio y una reducción de la hinchazón a corto plazo», explica Sara Mogedano, profesora adjunta del Departamento de Fisioterapia de la Universidad Europea.
Uno de los principales reclamos de estos productos es su supuesto impacto estético. Sin embargo, Mogedano es clara al respecto: «La reducción de volumen que a veces se observa está relacionada con la movilización de líquidos y no con una disminución del tejido graso». Explica que, aunque el drenaje puede dar una apariencia más uniforme a la piel, «la presoterapia no modifica las causas subyacentes de la celulitis, como los factores hormonales o genéticos, por lo que los cambios no se perpetúan en el tiempo».
Más allá de la eficacia, un uso incorrecto puede conllevar riesgos. «La aplicación de presión externa puede empeorar condiciones como trombosis venosa profunda, infecciones activas o trastornos cardiovasculares descompensados», advierte Romero. Este riesgo aumenta en el ámbito doméstico, donde los usuarios a menudo desconocen las contraindicaciones.
Por otro lado, también entra en juego la responsabilidad de quienes promocionan estos aparatos. «La promoción en redes sociales frecuentemente aparece asociada a rutinas de recuperación o cuidado estético, sin especificar adecuadamente sus indicaciones reales», señala Carlos Romero. En su opinión, los creadores de contenido tienen un papel crucial y «deben tomar responsabilidad a la hora de garantizar que la información que llega al público sea rigurosa y segura».
Por ello, la presoterapia puede ser una herramienta complementaria valiosa para el bienestar y la recuperación muscular. No obstante, ambos profesores del Departamento de Fisioterapia de la Universidad Europea coinciden en que «no debe considerarse una solución para trastornos circulatorios ni un tratamiento estético definitivo. Su uso debe basarse siempre en expectativas realistas y, a ser posible, en un criterio clínico informado».
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