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Investigadores de la Universidad de Navarra desarrollan un método para detectar demencia siete años antes de recibir un diagnóstico

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Las enfermedades neurodegenerativas suelen diagnosticarse cuando los síntomas ya son evidentes. En este contexto, un equipo de investigadores españoles ha llegado un nuevo biomarcador capaz de predecir el riesgo de demencia con hasta siete años de antelación. El estudio, en el que han participado 88 adultos mayores con pequeños fallos de memoria, ha revelado que el cerebro emite señales de alarma mucho antes de que los tests de memoria convencionales. Sin embargo, nadie había encontrado la forma de «leerlas»

«Detectar el riesgo de demencia en fases previas a la aparición de síntomas constituye uno de los principales retos de la neurología actual. Este avance permite dar un paso hacia herramientas de predicción más precisas que podrían facilitar intervenciones tempranas y un mejor seguimiento clínico de las personas con mayor probabilidad de desarrollar deterioro cognitivo», señala Rubén Armañanzas, investigador principal del Instituto de Ciencia de los Datos e Inteligencia Artificial (DATAI) de la Universidad de Navarra.

El método que permite predecir el riesgo de demencia

«El Alzheimer es la principal causa de demencia neurodegenerativa en el mundo y representa un importante problema sanitario. Además, su prevalencia aumenta de forma exponencial a partir de los 65 años, por lo que, ante el progresivo envejecimiento de la población española, resulta urgente desarrollar políticas de salud que garanticen un diagnóstico adecuado y el acceso a los tratamientos actuales y futuros. Asimismo, es fundamental impulsar la creación de registros nacionales que permitan conocer con mayor precisión la prevalencia e incidencia real del Alzheimer en nuestro país, según señala el Dr. Juan Fortea, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN)».

Éste nuevo método supone un gran avance. La investigación ha logrado integrar distintas métricas para identificar señales de alerta tempranas. El primer paso consiste en realizar un electroencefalograma, una prueba rápida, económica y no invasiva que permite registrar la actividad cerebral. A partir de esos datos, la plataforma tecnológica BrainScope los examina en busca de 14 indicadores concretos relacionados con la conectividad neuronal y la dinámica de las ondas cerebrales.

Una vez identificados estos patrones, entra en juego un algoritmo de inteligencia artificial que analiza la información y evalúa la probabilidad de que el paciente evolucione hacia un deterioro cognitivo leve o incluso hacia una demencia como el Alzheimer. Los resultados son especialmente prometedores, ya que el sistema ha demostrado una gran precisión al diferenciar entre quienes desarrollarán la enfermedad y quienes no.

Una de las principales novedades del estudio es que el modelo se ha entrenado con registros de personas con deterioro cognitivo subjetivo (SCI, por sus siglas en inglés). Según explica Armañanzas, «a diferencia de la mayoría de biomarcadores actuales, que se aplican cuando ya existen alteraciones objetivas o daño estructural, este enfoque analiza señales funcionales cerebrales en una etapa previa, cuando todavía no hay diagnóstico clínico. Este enfoque permite explorar la posible evolución del deterioro antes de que aparezcan cambios estructurales evidentes».

En este sentido, la catedrática Leslie S. Prichep, directora científica de BrainScope, subraya que «identificar el riesgo de deterioro cognitivo con tanta antelación puede tener un impacto significativo en la salud cerebral de las personas mayores, al ofrecer margen para actuar antes de que el daño sea irreversible y mejorar así la evolución futura de los pacientes».

Para lograr estos resultados, el equipo analizó la actividad eléctrica cerebral o electroencefalografía (EEG) en reposo de 88 adultos mayores que percibían pequeños fallos de memoria pero que aún obtienen resultados normales en los tests de memoria convencionales, para los que existía un seguimiento clínico anual durante entre cinco y siete años. Durante ese periodo, algunos participantes progresaron a deterioro cognitivo leve o demencia, mientras que otros permanecieron estables.

El modelo integra el estudio de la actividad eléctrica del cerebro con algoritmos de aprendizaje automático. Tras analizar más de 6.000 variables electrofisiológicas, los investigadores seleccionaron 14 indicadores clave, vinculados sobre todo a cambios en la conectividad neuronal y en las frecuencias alfa y theta, que diversos estudios relacionan con las primeras etapas de enfermedades neurodegenerativas.

«Aunque el biomarcador no sustituye el criterio médico, podría convertirse en una herramienta complementaria en la evaluación temprana del riesgo. Si el algoritmo predice riesgo y se combina con otras pruebas, el neurólogo puede contar con indicios más sólidos para intervenir antes», apunta Armañanzas. La siguiente etapa de la investigación, «será un estudio clínico en fase 2 para comparar el rendimiento del modelo con otros biomarcadores utilizados en demencia y evaluar su posible integración en protocolos clínicos más amplios».

Prevalencia en España

Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año se diagnostican en España alrededor de 40.000 nuevos casos de Alzheimer. Sin embargo, se estima que hasta el 80% de los casos en fases leves permanecen sin diagnosticar, y que entre el 30% y el 40% del total de casos tampoco han sido detectados.  Por otro lado, entre el 3% y el 4% de la población de entre 75 y 79 años está diagnosticada de Alzheimer, un porcentaje que se eleva hasta el 34% en personas mayores de 85 años.