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Gasolina

Los franceses hacen colas kilométricas para hacerse con gasolina en el País Vasco: el precio merece la pena

Durante estos días, repostar gasolina en algunas zonas del norte de España ya no es tan sencillo como antes. En municipios cercanos a la frontera con Francia, la escena de coches haciendo cola y esperando para repostar serepite una y otra vez, pero lo llamativo no es solo esa cola, sino de dónde vienen muchos de esos vehículos, dado que son franceses que sí, cruzan la frontera para hacerse con gasolina en el País Vasco.

Cada vez son más los franceses que cruzan la frontera para llenar el depósito en España con la gasolina que tienen en los dispensadores del País Vasco y de lugares como Guipúzcoa. Y no lo hacen por casualidad ya que el precio del combustible al otro lado se ha disparado hasta niveles que empiezan a doler de verdad en el bolsillo, mientras que aquí, aunque también ha subido, sigue siendo bastante más llevadero. Ese desequilibrio ha terminado generando algo que ya muchos vecinos comentan si bien se ve como uan especie de peregrinación diaria hacia gasolineras españolas que, en cuestión de días, han pasado de tener un flujo normal a vivir una presión constante.

Los franceses hacen colas para hacerse con gasolina en el País Vasco

No hace falta fijarse demasiado para darse cuenta de lo que está pasando. Basta con acercarse a una estación de servicio en zonas como Irún o La Junquera para ver filas de coches con matrícula francesa esperando para repostar. Algunas colas llegan a ocupar varios carriles y ralentizan incluso el tráfico en los accesos de modo que vecinos de estas localidades ya lo están contando en las redes sociales, y hablan de esperas largas, de momentos en los que repostar se vuelve complicado y de situaciones que, hasta hace poco, no eran habituales.

Hay quien incluso señala que algunos conductores no se limitan a llenar el depósito. Aprovechan el viaje para llevarse más combustible, usando bidones que cargan en el coche. Eso, claro, alarga todavía más el tiempo en cada surtidor aunque el motivo está más que claro, dado que en Francia el litro de gasolina o diésel se mueve ya en torno a los 2,20 euros y en algunos puntos incluso lo supera. En España en cambio, la diferencia puede rondar los cuarenta céntimos por litro.

Puede parecer poco en un vistazo rápido, pero cuando se hace la cuenta completa, el ahorro es considerable. Y si además se suman varios repostajes o se llenan recipientes extra, la diferencia se multiplica. Por eso, para muchos conductores franceses, el desplazamiento compensa. Incluso teniendo en cuenta el tiempo o el combustible que gastan en el trayecto, el balance sigue saliendo a favor con respecto a lo que pagan en su país de origen.

Decisiones distintas para hacer frente a la crisis del combustible

Más allá del encarecimiento global del petróleo, que afecta a todos los países, hay otro factor que está marcando la diferencia en este caso concreto, ya que España y Francia han tomado caminos distintos a la hora de responder a la subida del carburante. Aquí se ha optado por medidas más directas sobre el precio, como la reducción del IVA dentro de un plan anticrisis de gran alcance. En Francia, en cambio, las ayudas han ido más dirigidas a sectores concretos, sin tocar de forma clara el coste que paga el consumidor en la gasolinera.

Ese contraste es lo que ha terminado ampliando la distancia entre precios. Y cuando la diferencia se hace tan evidente, el comportamiento de los conductores cambia rápido.

Gasolineras más llenas de lo habitual

En Cataluña, también algunas estaciones ya han notado el impacto de forma muy clara. Se habla de incrementos de ventas importantes en pocos días, algo que no es fácil de absorber de golpe. Esto tiene consecuencias ya que en ciertos momentos, los depósitos se vacían más rápido de lo previsto y no siempre es sencillo reponer el suministro con la misma rapidez. Aparecen entonces pequeños episodios de desabastecimiento puntual que complican aún más la situación.

Mientras tanto, los clientes habituales se encuentran con esperas más largas de lo normal. Lo que antes era parar, repostar y seguir, ahora requiere paciencia y tener que esperar en una cola que en algunos casos se alarga muchos más minutos de la cuenta.

En definitiva, todo  indica que esta situación no es algo pasajero ya que mientras se mantenga la diferencia de precios, es difícil que el flujo de vehículos disminuya. Al contrario, podría ir a más si el contexto internacional sigue tensionando el mercado del petróleo. En la práctica, esto significa que muchas zonas fronterizas tendrán que acostumbrarse, al menos durante un tiempo, a esta nueva rutina con más coches, más espera y una presión constante sobre las estaciones de servicio si bien al final, lo que está ocurriendo no deja de ser un reflejo bastante claro de cómo afectan las decisiones económicas al día a día.