¿Qué hemos hecho para merecer esto?
No es una inocentada de verano, ni una especulación sin fundamento, sino una posibilidad con visos de hacerse realidad. Pedro Sánchez se lo está planteando: Fernando Simón puede ser el próximo ministro de Sanidad en el caso de que Salvador Illa abandone el Ministerio para ser el candidato del PSC en las próximas elecciones catalanas, cuya celebración -dependiendo del horizonte penal de Quim Torra- se estima para antes de finales de año, presumiblemente en octubre.
El nombre de Simón corre de boca en boca en los mentideros políticos. Su gestión ha sido desastrosa -negó la posibilidad de un contagio masivo, instó a participar en las manifestaciones feministas del 8-M y tras meses haciendo equilibrios en la cuerda floja culminó su papel estelar agradeciendo a Gran Bretaña que triturara definitivamente al sector turístico-, pero en los sectores más dogmatizados de la izquierda se ha convertido en un icono, en un referente que Sánchez quiera explotar.
Sus errores han sido de bulto -«en España -dijo- no habrá más que dos o tres casos significativos», pero la izquierda sale en su defensa por haberse convertido en el cortafuegos de Pedro Sánchez, que mantiene hacia él una deuda de gratitud. Y como en los sectores socialcomunistas Fernando Simón cae bien, el presidente del Gobierno baraja seriamente la posibilidad de convertirle en ministro. Cumple perfectamente con el perfil: su gestión ha sido calamitosa, pero es mediático y tiene un aire progre que encaja en lo que desea Pedro Sánchez.
Fernando Simón, en cualquier país serio del mundo, habría sido destituido a las primeras de cambio, pero en España las cosas son diferentes: poco le importa al presidente del Gobierno que su gestión de la crisis sanitaria haya sido un desastre. Lo que le interesa es rentabilizar la buena imagen que Simón tiene dentro de la izquierda más combativa. Así que si Salvador Illa -otro al que Sánchez quiere promocionar- se convierte, con permiso de Miquel Iceta, en el reclamo socialista en las autonómicas de Cataluña, Fernando Simón puede ser el nuevo Pedro Duque en el Gobierno socialcomunista.
¿Qué hemos hecho para merecer esto?, se preguntarán ustedes. Para esa cuestión no hay respuesta. De modo que sólo queda cruzar los dedos y esperar que el curso de los acontecimientos frustre un nombramiento que, no es broma, tiene visos de hacerse realidad.
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