¿Cómo hablar con un progre del SMI?
Acaba de liarla el Banco de España. Cómo se le ocurre cuestionar algo relativo al salario mínimo (SMI), uno de los grandes dogmas del credo progresista. El estudio, realizado por expertos de verdad (no como los que se inventa el gobierno), ha osado decir que “se estiman efectos negativos significativos para los afectados sobre la probabilidad de encontrar un empleo”, especialmente entre los más jóvenes.
Todos coincidimos en que los salarios deben ser dignos, en que es casi imposible vivir con 1050€ al mes en muchos hogares, y que sería deseable reducir la desigualdad en la renta disponible. Pero, ¿subir el SMI un 22% contribuye a ello?
Da igual, a los chamanes no les interesan las causas y consecuencias. Solo que la tribu les considere sus salvadores. Ya conocemos esa maldita costumbre de la progresía de confundir el qué con el cómo, de acusarte de estar en contra de los fines por cuestionar las estrategias. Así, si te metes con el SMI, es que estas en contra de la igualdad y no te importa la gente que no llega a fin de mes. Habrá que echarte a gorrazos, que diría Mayoral, de sapere aude nada de nada.
Dudo que Mayoral se haya leído el informe y aún más que lo entienda. Cómo explicarle, entonces, los efectos que puede tener el SMI. Menos mal que Gloria Álvarez nos ayuda con su libro ‘¿Cómo hablar con un progre?’ (Deusto).
Esta activista guatemalteca nos pone el ejemplo del dueño de un puesto ambulante de tacos que tiene tres empleados a los que paga 100 pesos al mes (300 pesos en total).
Pues bien, nuestro emprendedor es feliz porque le salen las cuentas. Hasta que un día se despierta con la noticia: “El Gobierno eleva a 150 pesos e SMI”. ¡Oh que bien!, aplauden los socialdemócratas de todos los partidos. Mientras, el hostelero frunce el ceño y se pregunta qué hacer para pagar 450 pesos en sueldos.
Primero sube el precio de los tacos de 3 a 5 pesos. Pero, pasado el tiempo, nota que vende menos tacos. Además, los gastos para producir los tacos también han subido ya que los proveedores han tenido que hacer lo mismo que él (subir precios). Así que, al final, la única solución que le queda es disminuir la actividad y echar a uno de los tres trabajadores que ahora no cobrará ni los 150, ni los 100 de antes. Esa es la igualdad made in PSOE.
Pero ahí no acaba la cosa, habrá otros empresarios que se hagan “un Echenique” y no paguen la seguridad social o contraten por menos horas que las efectivas para evitar los topes salariales. Y, así, el efecto mariposa de la aplaudida subida salarial llegará al consumo y a los ingresos fiscales.
En definitiva, como dice Gloria Álvarez el SMI es “una de esas fantasías progres que se oyen hermosas en teoría pero que en la práctica causa desempleo e inflación”.
Pero bueno, si se genera desempleo siempre se pueden imprimir billones de euros, como nos propone el hermanísimo economista Eduardo Garzón… Poco nos pasa con esta banda.
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